¡Uff, se acabaron!

¡Uff, se acabaron!

14 junio, 2021 0 Hugo Sandoval

No. El teatro continúa. Terminó el show para el pueblo, las giras de los candidatos y sus cortejos, con alguien anotando siempre lo que solicita la gente, también los que toman fotos o videos, los que reparten las gorras, playeras, bolsas ecológicas para el mandado o cualquier otra chuchería que llame la atención. Las campañas con sus chismes, apasionamientos, enemigos nuevos, amigos adquiridos en el partido o en la alianza, familias separadas por desencuentros sin mucha ideología e incluso sin intereses directos, sólo porque sí, porque vivimos en un tiempo en el que somos chairos o fifís por designación real del supremo inquilino de Palacio Nacional (Estás conmigo o estás contra mí), esas campañas se terminaron.

Pero a continuación vivimos, o estamos, en el momento del cuento y el recuento donde las cuentas no salen. Siempre sobran o faltan boletas por las mañas de siempre, que se le atribuyen al muy disminuido Revolucionario Institucional y al breve blanquiazul. Las demandas brotan, aún hay incertidumbre y duda por un resultado cantado, pero inesperado por quienes cifraron sus esperanzas en las encuestas o en las estadísticas que se publicaron a modo. Tal parece que El Recodo no convenció a nadie de votar por quienes patrocinaron la fiesta, pero eso sí, la plaza se llenó, dicen que con más personas que las que votaron por ellos. Ya quedan menos conciencias inocentes, que con una bailada dicen que sí y terminan con dos o tres hijos.  

Finalmente llegó la fecha que se imaginaba lejana: el día de la elección, el día que se esperaban multitudes acudiendo a la casilla correspondiente a depositar el voto, pero no. A excepción de las casillas que no fueron instaladas a tiempo, o en las que nunca aparecieron los funcionarios, las filas de espera fueron breves y fluidas. Dicen que desde hace décadas no se tenía tan baja participación en una votación. El abstencionismo fue un poco más o menos del cincuenta por ciento de los electores, de manera proporcional, pues el padrón de votantes ha crecido. Varios miles de jóvenes ya están en edad de votar, pero a muchos de ellos no les interesó involucrarse en algo que vieron irregular, anormal, viciado.

Un buen porcentaje de quienes por primera vez tramitaron su credencial del INE lo hicieron para poder tener acceso a los antros, o para tener una identificación legal, pero nada cercano para cumplir como ciudadanos en una elección. El abstencionismo también estuvo conformado por personas mayores que, a través de los años, han visto que los políticos no cambian y elegirlos es ser cómplices de sus fechorías. En fin, se puede decir que en todas las edades se dio la indiferencia, no interesó caminar o trasladarse al lugar de la votación, simple y sencillamente porque no consideraron que era algo que fuera a cambiar su forma de vida, su economía, etc. El abstenerse de votar, por las razones que sean, deja espacios para que el voto sea aprovechado por los partidos grandes que también son nutridos por la inclusión innecesaria de los partidos chicos que a veces, si no es que siempre, además del presupuesto que les da el estado a través del INE, son financiados o patrocinados por los grandes partidos precisamente para fracturar el sistema.

Ya desde el domingo 6 por la noche se sabía de la mayoría de los ganadores. Las cifras que daba el PREP presentaban diferencias casi insalvables, sólo algunos con escasos votos de por medio tendrán que esperar al cómputo final para poder confirmar triunfos. Por supuesto que hubo sorpresas, sobre todo para quienes siguieron la campaña a través de encuestas y lo que se publicaba en el feis, tuiter o tiktok, donde realmente lo que se veía eran opiniones y el sentir de quien quiso expresar sus deseos electorales. Para ellos, la primera sorpresa fue el triunfo de Indira Vizcaíno cuando a Mely Romero ya la daban por ganadora, por aquello de que caballo que alcanza gana, a pesar de que la candidata del partido en el poder nunca fue superada en los números ni de las encuestas a modo.

El caso de Manzanillo fue más sorpresivo y hasta decepcionante para quienes juraban que por ningún motivo podía repetir en el puesto alguien tan criticada de manera negativa, pero tampoco tomaron en cuenta a un gran segmento de la población: la que periódicamente recibe su despensa, su beca y otros favores mínimos y no vieron qué decían las encuestas, pero sí a quienes les comunicaban que los apoyos continuarían y que “Ya Manzanillo tiene Presidenta”, así tal cual. Por supuesto que recibieron a los candidatos que se dignaron a visitarlos, los escucharon, aceptaron las baratijas que les llevaron a regalar y de ninguna manera se perdieron la presentación gratis de la reina de las bandas y además, ellos sí fueron a votar.

La madre de las elecciones, las elecciones más complejas de la historia, fueron algunos de los títulos con que bautizaron a una jornada electoral que tuvo sus ingredientes, sin faltar los engaños de siempre, los compravotos, los embarazadores de urnas y todo el catálogo electoral para ganar una elección sin tener los suficientes votos, con la diferencia de que ahora se integró al circo y las maromas otro partido que siempre criticó lo que terminó haciendo, superando a quienes le aprendió la danza que hace ganar a quien el partido quiere. El futuro es predecible.