Tolimán, el festivo corazón del llano

Tolimán, el festivo corazón del llano

5 noviembre, 2018 0 Godú

Tolimán es famoso por su destilado de agave. Un trago de este licor remite a las puestas de sol que sólo es posible contemplar en el llano.

 

Plaza principal de Tolimán

El llano del sur de Jalisco tiene un corazón propio: Tolimán. Este pueblo, ubicado a una hora de Ciudad Guzmán por la carretera estatal Guzmán-El Grullo, es la cabecera del municipio del mismo nombre. Se distingue por estar ubicado en una hondonada a mitad de la inmensa planicie del llano. Se distingue también por ser un oasis entre la resequedad circundante. Pero la distinción más notoria de Tolimán está en su gente. Sus habitantes son festivos y generosos. Reciben a los visitantes con las puertas abiertas. Quien visita Tolimán por una vez, habrá de regresar muchas más.

Sus fiestas patronales, celebradas durante el mes de agosto y en las que se mezclan tradiciones, modernidad y alegría, atraen a visitantes de toda la región. Una tradición que aún persisten en esta fiesta es la divertida carrera de burros, adornados especialmente para la ocasión. Tolimán también tiene una particular manera de celebrar las festividades decembrinas. En éstas, el pueblo mismo recrea una hermosa y monumental pastorela, teniendo como escenario sus calles y plazas.

Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Tolimán

Y si de pasear se trata, Tolimán ofrece durante todo el año una serie de recorridos, visitas y actividades que no debes perderte. Las playas del río Ayuquila y el estanque La Taza (en las localidades de El Paso y San Pedro Toxín, a 20 minutos de la plaza principal de Tolimán)son visitas obligadas. También realizar recorridos por los apacibles pueblos de Copala, Teutlán, El Petacal y Las Canoas (todos muy cercanos a la cabecera municipal). En Las Canoas es posible disfrutar de un buen destilado de agave (que es un mezcal, aunque no tiene la denominación de origen) elaborado a la manera artesanal, así como conocer de primera mano el proceso de “hacer vino” (como dirían los lugareños) en hornos de leña.

Licor de agave Reserva del Abuelo

Tolimán es pues famoso por su destilado de agave. Un trago de este licor remite a las puestas de sol que sólo es posible contemplar en el llano. Las fiestas populares y las celebraciones sociales no se conciben sin sus ponches de frutas elaborados con “vino” de agave. La granada y el tamarindo son dos de las frutas que van bien con el destilado de Tolimán.

Una de las familias con mayor presencia en la destilación del agave en este municipio son los Gómez. Don Florentino Gómez comenzó la tradición, a principios del siglo XX, con una pequeña taberna que fue pasando de hijos a nietos. En la actualidad, la tercera generación es la encargada de dar continuidad a lo que Don Florentino iniciara. Leonides Gómez y sus hijos están al frente de la marca Reserva del Abuelo. Desde hace casi un siglo, el licor de agave que produce esta familia es reconocido y apreciado, incluso en el extranjero. Para Leonides Gómez, Reserva del Abuelo siempre fue un asunto de familia, vinculado estrechamente con la identidad misma de Tolimán. Porque la amable festividad de los habitantes de este lugar demanda tener una bebida para disfrutar y para ofrecer a las visitas.

Leonides Gómez, productor del licor de agave Reserva del Abuelo

Una costumbre muy local, arraigada en todas las familias de Tolimán, es ofrecer comida y bebida a quien llega a sus casas, ya sea una visita formal o informal.

La fiesta de quienes aquí viven empieza desde que se invita a pasar a alguien a la propia casa, sea un conocido o un perfecto extraño. Una costumbre muy local, arraigada en todas las familias de Tolimán, es ofrecer comida y bebida a quien llega a sus casas, ya sea una visita formal o informal. Nadie puede o debe despreciar el ofrecimiento de sentarse a la mesa a comerse un pipián, por ejemplo; o desdeñar la invitaciones a tomar una “paloma” (leche recién ordeñada,  con azúcar y destilado de agave) o un ponche de tamarindo.

El sur de Jalisco tiene en la gente de Tolimán a sus mejores anfitriones. Quizás por eso a Tolimán se le conoce como el corazón del llano, pues sabe celebrar la vida y compartir su alegría con los visitantes.