Todo libro es una liebre, de Ada Aurora Sánchez  | Reseña

Todo libro es una liebre, de Ada Aurora Sánchez | Reseña

7 diciembre, 2020 0 Carmen Núñez

En lo personal, disfruto cuando los escritores que admiro publican libros que hablan de libros, es decir, cuando declaran sus amores literarios y explican las razones de ese culto. Pienso en Los raros (1896) de Rubén Darío y en esa genuina declaración de redención que hace el nicaragüense ante el trabajo literario de Edgar Allan Poe; también recuerdo con agrado El arte de la fuga (1996) de Sergio Pitol y la elegante prosa con la que narra su asombro por la literatura decimonónica rusa; o una lectura más reciente, El amor de mi vida (2011) de la escritora española Rosa Montero, donde conocemos su fascinación por Las mil y una noches. En todos estos ejemplos encontramos atractivas y sinceras miradas a las obras y los autores que han marcado su quehacer artístico; asimismo, hallamos frases contundentes sobre el encantamiento que genera la actividad creadora en sus vidas y de cómo la lectura es incluso más importante que su escritura.

   Todo libro es una liebre (2014) de la poeta colimense Ada Aurora Sánchez tiene mucho de eso sin ser un libro que hable de otros libros. Comparte con éstos la reflexión indirecta sobre aspectos implicados en el proceso de hacer literatura, de crear mediante la palabra nuevas posibilidades de existencia; una declaración del placer que conlleva la escritura.

   A ese escribiente que se sienta frente a la página en blanco, le pasa lo mismo que a los magos con su chistera: le brotan cosas de la nada. Dice la autora en uno de los fragmentos: 

El que empieza a escribir un texto dice como el mago: “Nada por aquí, nada por allá…”. Dice nada por aquí, nada por allá, el escribiente, porque el blanco de la hoja es una nada, una nada potencial en que podría (y no) escribirse todo. Mago y escribiente, pues, se emparentan en ese acto extraordinario de aparecer objetos, personas, sin más intermediación que sus manos.

   El título de este encantador libro, publicado por Puertabierta editores en 2014, es la confirmación de que la escritura es un acto de magia: los libros son las liebres que los magos escritores sacan de la nada para maravillarnos. Al igual que los magos, los escritores son ilusionistas, es decir, unos maestros del engaño.

   Leo el libro de Ada Aurora y pienso en otro mago literario: Lewis Carroll. Viene a mi memoria el insensato universo que habitó la pobre Alicia tras perseguir un conejo, una tarde calurosa de verano. No es sólo el recurso del conejo, es también la bella aliteración que contiene la frase “el libro que es liebre”, las coincidencias que me dirigen a él. Como lo hizo el célebre autor británico en su Alicia en el país de las maravillas, Ada juega también con la musicalidad de las palabras.

Para adquirir este título, da click en la imagen.

   Hay libros agradecidos y éste es uno de ellos: un libro-liebre lleno de gratitud con la escritura y la lectura. Su autora disfruta las posibilidades de combinar el mundo que leemos y el que vivimos. Por eso en él encontraremos, de igual manera, libros de muslos abiertos que se entregan al placer de ser leídos o mujeres que se dejan leer con los dedos como si fuesen un libro en braille. Hallaremos también libros difíciles de comprender, pero no porque su contenido sea complejo, sino debido a su arrogancia, es decir, obras de trato complicado. Seremos testigos de cómo los libros van a una fiesta y quedan seducidos ante la presencia de un incunable. Leeremos por qué Protección Civil tuvo que llevar a cabo un plan de Rescate Literario tras el desastre que dejó un temblor en la Biblioteca Central Universitaria. Y desearemos ser la mamá de “Cotidiana” para volver joviales en nuestra “nube de asombro”, después de disfrutar de una buena lectura.

   En este recorrido de ingeniosas y humorísticas propuestas está una gran lectora. A través de pequeños textos de ficción, de párrafos lúdicos y poéticos, de juegos del lenguaje, la escritora colimense enuncia su amor por los libros, por los autores que alimentan su trabajo cotidiano, por las páginas que han conducido su vida a acrecentar el universo literario.

   Quién diga que cuando leemos no hacemos nada, se equivoca. “La misma chispa, la misma luz, cuando terminas un libro o el amor en la cama”, leemos con la sonrisa en los labios en “Alegría estética”. En la lectura construimos vidas, sueños, ciudades, nuevas posibilidades de elaborar el futuro; pero, lo más importante, nos reconstruimos. Todo libro es una liebre recuerda las palabras de Gabriel Zaid: “[…] leer es otra forma de embarcarse: lo que pasa y corre es nuestra vida sobre un texto inmóvil. El pasajero que desembarca es otro: ya no vuelve a leer con los mismos ojos.”

   La sabiduría popular sentencia que “de lo bueno, poco” y así es Todo libro es una liebre, un texto de formato pequeño con 94 atractivas páginas, un regalo que, como el sombrero de un mago o como el mundo de Alicia, está lleno de maravillas.

Ada Aurora Sánchez. Todo libro es una liebre. Colima, Puertabierta editores, 2014, 94 pp.