Play ball, inició el juego electoral || Hugo Sandoval

Play ball, inició el juego electoral || Hugo Sandoval

7 diciembre, 2020 0 Hugo Sandoval

El deporte como estandarte de campaña es muy socorrido por los políticos aspirantes, al que se añaden otros abanderamientos que aluden a sucesos actuales, o problemáticas que padece la sociedad en determinado momento, como es el caso de la inseguridad y, ahora, de manera privilegiada, el asunto de la salud. Pero el deporte es infaltable, e incluso hace que quienes desean ganar mucho (aunque haciendo poco) desde una diputación, una alcaldía y hasta una gubernatura, se disfracen de deportistas como si eso los convirtiera en atletas por una simbiosis oportunista.

Hoy hace su aparición, con un bate de béisbol al hombro, gorra y camisa de pelotero,  Doña Claudia Yáñez , una de las varias aspirantes de Morena que quiere ser candidata a Gobernador. Demostrando fidelidad ciega y una exacerbada admiración a su líder político que es muy aficionado a la pelota caliente, Claudia Yáñez aparenta ser una jugadora. Y yo apostaría pesos contra tostones a que nunca ha pisado un diamante engramado.

También hemos visto, en espectaculares, a Jorge Luis Preciado emulando a un boxeador. Pero no hay información certera de que el aspirante panista practique ese deporte, ya sea como hobby o de manera profesional, aunque no se puede negar su pinta de peleador callejero, sin discriminar a los aludidos.

Podríamos continuar con más ejemplos de cinismo, engaño y ridiculeces, pero la lista es interminable y son muy pocos los que se salvan del desprestigio propio, porque sí hay políticos que practican de manera seria algún deporte y regularmente no se disfrazan para la ocasión, como los otros, que con sus embustes, al menos en lo deportivo, buscan ser nominados por sus partidos para los puestos de elección popular por los que se votará el próximo año. Esperemos que quienes resulten ungidos como candidatos confirmados no cambien de deporte para parecer más interesantes; o bien, porque se les olvide qué deporte jugaban antes.

En la  campaña que viene veremos, nuevamente, las mismas estrategias de juego, aunque con más herramientas y tecnología. Pero el derroche será igual o mayor que en los anteriores procesos, sin poder tener un entendimiento claro del porqué se usan nuestros impuestos para financiar los caprichos de algún mago de la mercadotecnia política, o de los malos gustos e inconsciencia de los propios candidatos. Resulta difícil comprender cómo a un partido político se le adjudica, se le regalan, más de mil millones de pesos, si con ese dinero se puede comprar equipos y medicinas sumamente necesarias en este época.

Además, para obtener más recursos para la campaña a veces se hacen rifas; a algunos trabajadores se les pide que devuelvan su aguinaldo y se recortan presupuestos o cancelan proyectos importantes ( supuestamente para ahorrar dinero, aunque la explicación resulte incongruente e ilógica).

La forma en que se desarrollará el proceso electoral se avizora difícil y compleja. Veremos alianzas inimaginables, guerra sucia y cruenta entre los miembros de un mismo partido (asunto que no es novedoso) y sin ser sorpresivo, los alcaldes, diputados locales y federales, senadores y hasta regidores de Moren, son los que llevan la delantera en esta lucha inmoral por conseguir o conservar el poder.

Pero volviendo al tema de las simulaciones deportivas de quienes se andan promocionando, el panorama que se tiene es peligroso. Para darnos una idea de lo que pudiera suceder, podríamos dividir a los aspirantes en dos categorías: 1) Los que creen realmente que con su juego engañan a la gente y que es posible que lo logren. 2) Los que triunfan, consiguen el puesto deseado y mantienen el juego simulado. Y gobiernan, o representan al sector de población que les corresponde, como si jugaran un partido de béisbol de mentira o una pelea de box de papel.