Para comerse a Colima: un recetario mínimo

Para comerse a Colima: un recetario mínimo

23 octubre, 2018 Desactivado Godú

Bajo el sello de Puertabierta Editores (una editorial colimense dirigida, sin duda, por sibaritas literarios y gastronómicos), el Recetario Mínimo de Colima vuelve asequibles recetas de platillos que todo hombre y mujer que vive, o visita Colima, quiere comer una y otra vez.

#Colima

 

El Estado de Colima es rico en todos los sentidos: sus paisajes que van del mar a la montaña invitan a recorrer sus territorio. Pero una de las mayores riquezas de Colima, que se puede disfrutar sin salir de casa, está en su cocina tradicional. La birria, el chilayo, la cuachala, las enchiladas colimenses, la pepena, el tatemado, los sopes, el ceviche colimense.

Platillos cuyas recetas, en algunos casos, han pasado por varias generaciones. Y cada generación, al parecer, le aporta algo nuevo, sin quitarle nunca el sentido tradicional. Saber de gastronomía colimense no es complicado. Es, por otro lado, bastante sabroso. Así lo descubrió el periodista y catedrático Juan Diego Suárez Dávila, al preparar, escribir y publicar el Recetario Mínimo de Colima.

Una de las mayores riquezas de Colima, que se puede disfrutar sin salir de casa, está en su cocina tradicional: la birria, el chilayo, la cuachala, las enchiladas colimenses, la pepena, el tatemado, los sopes, el ceviche colimense

Bajo el sello de Puertabierta Editores (una editorial colimense dirigida, sin duda, por sibaritas literarios y gastronómicos), el Recetario Mínimo de Colima vuelve asequibles recetas de platillos que todo hombre y mujer que vive, o visita Colima, quiere comer una y otra vez.

 

Más de cuarenta recetas, ninguna complicada y todas descritas y explicadas con un lenguaje cercano y coloquial, nos ayudan a entender los orígenes (pero sobre todo a disfrutar) de la gastronomía popular colimense. Es imposible no intentar la preparación de uno de estos platillos en cuanto se abren las páginas de este pequeño y bonito recetario. Será porque también, este recetario tiene una carga de emotividad: “que la carne queda blandita”, “los camarones sin pelar intensifican su sabor; pero si a usted le gusta pelarlos, de todos modos saben buenos”, nos dice el autor, casi como un confidente, en sus recetas.

 

Por eso, tan pronto termine de escribir este texto, su servidor se dispone a preparar un sustancioso chilayo. Un platillo que, en lo personal, me remite a las tardes lluviosas de septiembre, a los días en que la cocina materna aromaba, con sus caldos y sopas, la tranquilidad de la casa.

Recetario mínimo de Colima, de Juan Diego Suárez Dávila. Lo puedes conseguir en Puertabierta Editores