Otro diciembre y el “cambio” no llega

Otro diciembre y el “cambio” no llega

10 diciembre, 2019 0 Hugo Sandoval

“El discurso de la alcaldesa porteña, Griselda Martínez, transitó del autoelogio a la queja lacrimógena por lo que ella considera violencia de género, además de lamentar que varios sectores de la sociedad porteña no estuvieran de acuerdo en mantener vigente el episodio del atentado contra su vida, exhibiendo a destiempo la camioneta balaceada.”

El último mes del año conjunta diversos eventos que representan una gran importancia para el común de las personas. Eventos religiosos, políticos, familiares, tradiciones particulares o colectivas y por razones sin comprobar de manera científica, también se da una especie de mezcla de emociones, nostalgia, alegría, tristeza, hermandad y en algunos casos, solamente indiferencia ante la avalancha de adornos, luces, peregrinaciones, colores diferentes a los del resto del año, celebraciones y festejos con los compañeros de trabajo, con familiares y con amigos.

El mes de diciembre significa también, gasto y ganancias. Recibo de aguinaldos o de bonos de fin de año para los agraciados, que generalmente suelen ser diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, regidores o funcionarios de primer nivel. Pero la entrada extra de dinero propicia gastos por la compra de obsequios, por la realización de festejos o por mejoras materiales de diversos tipos.

Los aniversarios e informes de gobierno también coinciden en estas fechas y dichos informes nos insertan en la escucha de obviedades, auto homenajes y exageradas reverencias de los simpatizantes voluntarios o comprados con un puesto laboral, con un apoyo económico sin justificación, o incluso, los que continúan embelesados con una autoridad que se dice diferente pero que no es más que una mala copia del pasado, con las corruptelas, impunidades, enriquecimiento sin sustento y el favoritismo hacia los amigos, los familiares o los compadres.

Tal parece que el cambio logrado por los electores ha servido para beneficiar a unos cuantos, que únicamente se esfuerzan por superar las acciones inmorales anteriores que aún siguen criticando, pero mantienen una conducta escondida en un discurso diferente, con un estilo insultante y engañoso.

Cada fin de año se acostumbra desear un porvenir mejor para el año por iniciarse, sin embargo, lo que tenemos hoy no son buenas noticias, pues como nunca antes, se repite continuamente en diferentes voces, que el 2020 no será un año sencillo en lo que tiene que ver con las finanzas, como resultado primordial del cero crecimiento económico que se ha tenido en 2019, en este primer año de administración de la cuarta transformación, lo que nos hace dudar en si vamos a seguir siendo personas felices, como dice el Presidente López Obrador.

Probablemente seguirán o serán felices quienes reciban mensualmente el apoyo económico que los exime de trabajar pero que no los deja crecer, porque de lo que se trata es que todos los que mantienen la adoración hacia el mesías de Morena prefieran seguir como están, que al cabo el sistema les da gratis con qué subsistir, además de que a los gobiernos en general les interesa mantener a una población pasiva, sin muchas aspiraciones culturales o económicas, para continuar manipulándola a su favor.

En la situación actual, no existe ninguna esperanza que la inseguridad disminuya; que los programas de austeridad, que supuestamente generan ahorros millonarios, se logre por ello que disminuyan los grandes rezagos en materia de salud, que ya no haya desabasto de medicinas, que haya mejoras en la educación, de la realización de obras que realmente beneficien a México y a los mexicanos y no sólo sean el cumplimiento de caprichos o resolver complejos añejos.

A un año de distancia del gran triunfo que generó el tsunami de Morena y que con su gigantesca ola llevó al poder a muchos y muchas que hasta la fecha no tienen la mínima idea de dónde están, o lo que deben hacer, y en poco tiempo se han mareado con el pequeño ascenso al ladrillo del poder.

Cada día crece más el descontento, la decepción, la incertidumbre, o bien la reafirmación de lo que se sabía sucedería a causa de la única opción de alternancia. Aunque hay que reconocer y decirlo claramente que los índices de popularidad se mantienen y aún hay un buen número de personas que creen fielmente que las cosas van por buen camino, aunque sea algo que no pueda darse aún por cierto.

Hace unos días, a quienes habitamos en Manzanillo nos presentaron el primer informe de labores de la alcaldesa Griselda Martínez. Acto obligatorio que de ninguna manera debe revertirse como se continúa haciendo, pues debe ser un evento protocolario de rendición de cuentas y de hacer del conocimiento a la población, lo que se ha logrado en el periodo referido.

Sin embargo, el esquema se repitió una vez más para convertir el día escogido en el “día” de la autoridad municipal en turno, con un despliegue publicitario anticipado tanto en anuncios radiofónicos como en espectaculares con desafortunados diseños, privilegiando el culto a la personalidad.

El discurso de la alcaldesa Martínez transitó del autoelogio a la queja lacrimógena por lo que ella considera violencia de género, además de lamentar que varios sectores de la sociedad porteña no estuvieran de acuerdo en mantener vigente el episodio del atentado contra su vida, exhibiendo a destiempo la camioneta balaceada.

El acarreo persistió y se tuvo la presencia obligada de burócratas municipales de todos los niveles. Se hizo uso de recursos públicos para tener en vivo una cobertura total, a través de la mayoría de las estaciones de radio del puerto, lo que nos puede dar una idea de que las cosas no han cambiado, pues es exactamente lo que se hacía antes, incluyendo la transmisión continua de mensajes radiofónicos, posteriores al informe, con insertos de lo dicho en la disertación municipal.

La lectura que nos da lo anterior es que quienes tienen la responsabilidad de organizar dicho evento no pueden negar sus orígenes partidistas donde aprendieron lo que siguen haciendo, no pueden eludir el homenaje, no conocen otra forma de hacer las cosas, sus palabras no pueden sustentarse con acciones, o bien, tristemente estamos siendo gobernados por personas sin creatividad, sin iniciativa propia y que lo más que logran, es copiar de manera errónea lo que antes criticaron hasta el cansancio, lo que supuestamente abolieron y de lo no despierta interés en la población.

Por cierto, el fin de año no le es favorable a la edil porteña, pues la calificación que logró en el mes de abril como la tercera autoridad municipal con mejores atributos de capacidad y honestidad, en este mes de diciembre, la misma encuestadora publica sus mediciones y la alcaldesa Griselda Martínez bajó hasta el lugar número quince, son muchos lugares perdidos en tan poco tiempo.

El presente no es favorable más que para los que ostentan el poder, el futuro es incierto y con señales peligrosas de una larga estadía de los aprendices de la política seria y que debe estar alejada del populismo y de un mesianismo que pone en riesgo cualquier programa que realmente mejore nuestra calidad de vida, pero no hay un contrapeso, no hay una oposición que muestre músculo o posibilidad de presentarse con posibilidades en la siguiente contienda electoral.

En el tiempo, las cosas pueden cambiar o mantenerse y ojalá podamos sobrevivir lo que venga.