Opciones de gobierno para no ser aspiracionista

Opciones de gobierno para no ser aspiracionista

21 junio, 2021 0 Hugo Sandoval

Si tienes una computadora, un teléfono celular o una tablet, quiere decir que sabes leer y escribir palabras con la“k” en lugar de la “c”, entre otras barbaridades.  Y de algún modo eres aspiracionista, en uno de sus niveles… porque hay niveles, no todos son clase media de una sola categoría. Tienes que subir varios peldaños relacionados con el dinero, con tu formación académica, con tus apellidos, con tu procedencia, el barrio o colonia donde vives, etc. De forma natural aspiramos a escalar peldaños y pasar al siguiente nicho: ser de clase media-alta o, mejor todavía, estar en esferas superiores; con suficiente dinero, poder y un nivel de aspiraciones muy por encima que tiene alguien al comprar su primer coche o una vivienda media con hipoteca incluida.

Todo esto viene por el cúmulo de calificativos utilizado el presidente Andrés Manuela, en su programa matutino de disparates propios (y de algunos de los que acuden al show diario). Su interpretación de la clase media que aspira a lograr algo no podían ser una mejor definición de los llamados fifís y chairos. Ahora académicos e intelectuales integran el catálogo de los enemigos del régimen por el mero hecho de aspirar a mejorar; pero todas las personas que viven en un sistema democrático aspiran a una superación en cualquier nivel, categoría o deseo personal. Primero, el presidente Andrés Manuel nos dijo que lo aceptable es tener sólo un par de zapatos y traer, cuando mucho, 300 pesos en la bolsa  (muchos ni eso traen, nunca). Pero las contradicciones oficialistas se acumulan. Algo natural, como aspirar a algo, es un detalle que se puede reconocer en los propios allegados y familiares del presidente Andrés Manuel López.

Su propia esposa ostenta maestrías, doctorados y una solemne colección de diplomas y otros títulos que, supuestamente, la hacen susceptible a la manipulación. Sus hijos son emprendedores: con la magia de ser descendientes del presidente de México echaron a andar su propia marca de chocolate, con fabrica, tienda y mercadotecnia al mismo tiempo. El presidente mismo invirtió catorce años de su vida en terminar una licenciatura. Habría que mencionar que toda persona, al nacer, trae incluida la aspiración de vivir mejor, incluso sin haber tenido algún vínculo con el conservadurismo o cualquier modelo neoliberal. Hasta en los países con modelos socialistas existe la cultura en la que se anima a los ciudadanos a superarse continuamente. ¿Entonces?

Las contradicciones oficialistas se acumulan. Algo natural, como aspirar a algo, es un detalle que se puede reconocer en los propios allegados y familiares del presidente Andrés Manuel López.

Quedarnos como estamos, ser ciegos fieles a los designios del de más arriba, no exponernos a las manipulaciones que supuestamente pregonan los medios enemigos. Esa es la petición de quien nos gobierna. Aunque regularmente la normalidad nos lleva a tratar de prepararnos profesionalmente para subir de puesto y cargo. Si alguien es común y corriente todavía puede aspirar, incluso, al esquema de los recomendados (ese práctica laboral de beneficiar a familiares, amigos o compadres). Hasta ahora, a ningún político se le obliga a estudiar y prepararse para realizar el importante trabajo burocrático que casi no hacen. La principal aspiración de muchos senadores, diputados y funcionarios es tener certeza periódica de que sus bolsillos seguirán llenándose de dinero, producto de nuestros impuestos; curiosamente, esto los hace ser bien vistos por quien critica a la clase media desde su púlpito gubernamental.

Pero ya hubo un golpe de timón. Probablemente por las críticas de todos los sectores, o por haberse percatado de que lo dicho era escandaloso, disparatado y con una extrema afectación a la imagen del supremo. En su acostumbrada alocución, nada breve, el Sr. López dijo que la 4T sí quiere una clase media, porque existe el propósito de sacar a millones de mexicanos de la pobreza, pero con una clase media más humana y fraterna, ajena a las manipulaciones de los que quieren un continuismo de los regímenes anteriores. Esos demonios del neoliberalismo, los reyes de la corrupción y de la impunidad. ¿Acaso ya se erradicó por completo lo anterior?

La principal aspiración de muchos senadores, diputados y funcionarios es tener certeza periódica de que sus bolsillos seguirán llenándose de dinero, producto de nuestros impuestos

Documentado está que en la presente administración las fuerzas armadas (y los cárteles) han crecido en materia económica. El ejercito tiene más presencia y poderío. Algo que se antoja peligroso, porque históricamente los militares han gozado de impunidad y han sido protagonistas de hechos sangrientos que nunca se resuelven. En las demás dependencias el recorte presupuestal y la austeridad republicana no tiene excepciones. Con severas consecuencias para la población, principalmente en materia de salud, educación y cultura. Las medidas tomadas hasta ahora para frenar la corrupción han sido extremas y nada correctivas. Esto nos ofrece dos opciones para no ser totalmente aspiracionistas: unirnos a las fuerzas armadas o al crimen organizado. La oferta está en el aire, de cada uno depende la decisión a tomar.