#MeTooEscritoresMexicanos,  el acoso y la violencia al descubierto

#MeTooEscritoresMexicanos, el acoso y la violencia al descubierto

25 marzo, 2019 0 Yadira Villegas

Opinión.

El 21 de marzo del 2019 Ana G. González expuso a Herson Barona como un golpeador de mujeres. En su cuenta de twitter advirtió a sus conocidos y a quien la leyera sobre la importancia de no relacionarse con Barona. Aunado a esto, urgió que se hiciera un #MeToo en el círculo de escritores, pero con consecuencias reales y sin revictimizar. Y lo consiguió.

Pronto apareció el #MeTooEscritoresMexicanos al que se unieron muchas mujeres con sus testimonios en contra de literatos, conferencistas, becarios del FONCA, asesores literarios, editores, talleristas… todos con historiales de violencia, acoso y violaciones. Hombres que, hasta ese momento se habían visto protegidos por el silencio de sus pares, se vieron expuestos ante esa plaza pública que son las redes sociales.

Y las reacciones de los aludidos hablaron de su culpa: respuestas violentas, el demérito y el desprestigió a las mujeres que los denunciaban. Exigieron pruebas e intentaron dañar el nombre de Ana G. González, pues se convirtió en el rostro de las denuncias anónimas. Ella, por el contrario, no cedió. Desde su Twitter sigue compartiendo los hechos que se desataron desde que dio a conocer el caso de Herson Barona.

Como consecuencia del tweet de Ana G., varias Twitteras se unieron de diferentes formas para brindar su apoyo, una de ellas fue Brenda Lozano quien compartió un correo para que más mujeres pudieran contar su historia.

Otras más apoyaron a las víctimas y exigieron dejar de revictimizarlas, enfrentándose a las hordas de defensores de los agresores. Una de ellas fue Dahlia Bat, quien habló de la forma en que estos hombres se valen de su poder para llevar a cabo sus agresiones,

y también contestó a todos los que piden pruebas.

Por otro lado, Ana G. González también fue muy clara ante todas las exigencias y comentarios que pedían dejar la acusaciones anónimas y hacer denuncias ante el Ministerio Público.

Otras mujeres hablaron desde su experiencia, no sólo de agresiones sexuales sino de los abusos de poder en el círculo literario, situaciones que se habían dado a conocer hace ya tres años con el hashtag #RopaSucia. En ese entonces, la escritora Maricela Guerrero buscaba recopilar ejemplos de misoginia de funcionarios, artistas, editores o escritores. También recopiló algunos comentarios y opiniones machistas de maestros de la literatura: Benedetti, Octavio Paz, Baudelaire, Borges; sin olvidar la confesión de violación por Neruda en “Confieso que he vivido”. (Se puede consultar más sobre el caso en #RopaSucia)

¿Qué se espera de todo esto? Principalmente apoyo para las víctimas y que los agresores se concienticen de sus actos, que entiendan cuando una mujer dice NO y dejen de usar su estatus o posición para transgredir los limites de una mujer. Que las mujeres sepamos quiénes son esos hombres con historial violento y podamos cuidarnos, sin miedo y sin vergüenza. Porque quienes deben avergonzarse son ellos. Martha Mega, lo dijo mejor en un twit que muy rápido fue compartido.

Los movimientos #MeToo o #YoTambién han revelado las formas en que el poder masculino se alza contra cualquier mujer que intenta ingresar en esferas donde los hombres tienen el dominio absoluto. ¿Qué podemos hacer contra ello? Lo principal es dejar de ser apáticos ante esta situación, creer a las víctimas y dejar de juzgarlas.

Como ya se ha dicho ante este tipo de situaciones: es preferible defender a una posible mentirosa que a un posible agresor.