Marea verde: por el derecho a decidir

Marea verde: por el derecho a decidir

27 junio, 2019 0 Yadira Villegas

Llegó la Marea Verde a Colima. Un movimiento en pro de la mujer y su libertad reproductiva creado en Argentina, gracias a los Encuentros Nacionales de Mujeres.

Opinión

Todo parte en 2003, cuando en la ciudad argentina de Rosario se organiza y reúne el Taller de Estrategias para el Derecho al Aborto; también ese año la tradicional movilización con la que se cierran los Encuentros Nacionales de Mujeres utiliza la consigna que sería el lema de la campaña:​ “Por el derecho a decidir” y “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

En mayo del año siguiente el grupo Estrategias por el Derecho al Aborto, integrado por la Comisión por el Derecho al Aborto, el Foro por los Derechos Reproductivos, Mujeres de Izquierda, Democracia Avanzada, la Central de Trabajadores de la Argentina y feministas independientes organiza un Encuentro Nacional en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, donde se implementan las iniciativas surgidas en el Encuentro realizado en Rosario. Este mismo grupo, en noviembre de 2004, comienza a recolectar firmas de apoyo en una esquina del Palacio del Congreso Nacional​. Así, el 28 de mayo de 2005 (Día Internacional por la Salud de las Mujeres) se lanza la campaña, integrada en ese momento por 70 organizaciones de todo Argentina. Al día de hoy, incluye a más de 500 organizaciones en ese país y se ha extendido a otras ciudades en el mundo, donde se han presentado marchas y plantones: Ciudad de México, Río de Janeiro, La Paz, Londres, París, Nueva York, Berlín, Barcelona, Viena, San Pablo, Lima, Bogotá, Montevideo y Santiago de Chile.

Al igual que en Argentina, la Marea Verde en México no sólo aboga por la legalización del aborto, sino en la transformación de todo el sistema y normativas que regulan este. Ya lo dice en su lema: «Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir». En ese sentido, plantea la modificación de los sistemas educativos, exigiendo mejores programas de educación sexual, mismos que han sido refutados por grupos conservadores que utilizan el lema “A mis hijos los educo yo” y “Con mis hijos no te metas”. La problemática se visualiza al revisar un poco las estadísticas de embarazos de niñas y adolescentes en México, ya que ocupamos el primer lugar en la tasa de natalidad en mujeres adolescentes de todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE): 62 embarazos por cada 1.000 son de niñas y adolescentes.

La marea verde también aboga por una reforma en el Sistema de Salud, a partir de la garantía de acceso a métodos anticonceptivos en forma fácil y gratuita y en el acceso al aborto legal en función de “su contenido democrático y de justicia social, que busca asegurar el goce de los derechos humanos a las mujeres hoy privadas de ellos”.

Y aunque todo esto es razonable y no implica pisotear o pasar por alto los derechos de nadie, hay un amplio margen de la sociedad que aún sigue intentando poner sus intereses y creencias por encima de los derechos de las mujeres. Por ello este movimiento es tan importante, porque igual que en el artículo “Estar vivo o ser persona: un embrión no es una persona”, quiero resaltar que el aborto es un tema de salud, más que un tema de moral. La Interrupción Legal del Embarazo (ILE) ayudaría a disminuir la tasa de mortalidad y morbilidad materna asociadas al aborto.

Quien va a abortar lo hará de cualquier forma, sea legal o no, pero al volverlo legal estamos evitando los casos de mujeres condenadas a prisión por ejercer su derecho a decidir y, en los más de los casos, mujeres condenadas por abortos espontáneos; o presas por homicidio como son los casos de Evelia Mutul, Susana Dueñas Rocha y un total de 4.246 mujeres que, en los últimos diez años, han sido denunciadas en México por interrumpir sus embarazos.

Con la llegada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se propuso dar amnistía a las mujeres presas por abortar, pero las organizaciones feministas señalan que el proyecto solo es un parche y que para solucionar el problema de fondo hay que despenalizar el aborto.

En nuestro país, la interrupción del embarazo es legal únicamente en casos de violación, y solamente en Ciudad de México, donde fue legalizado hace once años, está permitido por la elección de la mujer. Por eso la necesidad de un movimiento tan grande como la Marea Verde, porque no podemos seguir permitiendo la criminalización de mujeres por tomar una elección respecto a su maternidad, porque nadie tiene derecho a imponer sus creencias sobre las libertades de otra persona. Constitucionalmente vivimos en un estado laico que debe representar los intereses individuales de todos, no sólo los de unos cuantos, y mientras eso siga así seguiremos usando nuestro pañuelo verde.

Y a manera de despedida quisiera agregar un texto de Cecilia Solá:

Ojalá que nunca abortes

Ojalá que nunca abortes. Ojalá que, si quedás embarazada sea una decisión pensada y sentida, que tengas una gestación serena, disfrutando de los cambios en tu cuerpo y en tu espíritu, sabiendo que no estás sola y que quienquiera sea tu compañerx de vida en ese momento, disfrute a tu lado los miedos y los sueños.

Ojalá nunca tengas que hacerte un aborto porque querés tener un hijo, porque lo decidiste, porque sentís que es lo mejor que te puede pasar, no porque te violaron, no porque tu mamá te exige nietos, tu marido descendencia, la sociedad que seas una incubadora andante.

Ojalá nunca tengas que hacerte un aborto. Pero si tenés que hacerte un aborto, ojalá no sea en una pieza sucia, con gente que te trata mal, te juzga y te cobra por eso.

Que no sea en condiciones infrahumanas, sola y con miedo, porque todos los que nunca te ayudaron a no quedar embarazada ni te ayudarían si decidieras parir, aun contra tu voluntad, dicen que estás cometiendo el último pecado y el imperdonable delito: decidir sobre tu cuerpo, negarte al mandato que te impone parir, parir, parir, no importa si no querés, no importa si no podés, no importa si te violaron o te escondieron los anticonceptivos o si, simplemente, sentís que no estás hecha para eso, que a vos no se te activó el chip que insisten en llamar instinto maternal y es solamente imposición cultural.

Ojalá hermana mía, amiga, hija, alumna, colega, adversaria, que nunca tengas que hacerte un aborto. Pero si tenés que hacerlo, si querés hacerlo, que sea tu derecho ir a un centro médico limpio y seguro, con profesionales que no cuelguen una cruz en la entrada del quirófano, ni quieran enterrártela en los ovarios. que no te miren con rabia, que no te digan que te calles, que te quedes quieta, que te jodas.

Porque no hay pecado ni delito en la autonomía de nuestros cuerpos, no hay pecado ni delito en las decisiones sobre nuestras cuerpas, no hay pecado ni delito en nosotras sino en ellos, hacedores seriales de hijxs que nos inoculan en contra de nuestra voluntad, repetidores del antiguo mandato, parir o morir. O parir y morir, que para algunas fue lo mismo.

Ojalá nunca tengas que hacerte un aborto, pero si tenés y querés, ojalá nuestra lucha haya dado fruto y sea legal, seguro, gratuito y en el hospital. Ojalá que si tenés y querés hacerte un aborto, tu historia sea distinta.