Lecciones para la nueva clase política

Lecciones para la nueva clase política

27 marzo, 2019 0 Carlos de la Peña

FILIAS Y FOBIAS

Aplausos para el cabildo manzanillense. Sin duda alguna la cohesión política ha imperado en nuestros representantes municipales, pues han logrado consensuar una alianza que fortalecerá la toma de decisiones en el edificio de Juárez 100. Se trata del frente plural denominado “Lo importante es Manzanillo”, integrado por regidores de 4 partidos políticos (PVEM, Morena, PRI y PAN)  que dejaron de lado sus diferencias ideológicas y mostraron una contundente señal de unidad de cara a la agenda municipal. No cabe duda que esfuerzos como este fortalecerán las decisiones tomadas en conjunto con la presidenta Griselda Martinez.

Deben de existir contrapesos, propiamente fundamentados y cimentados. Ficciones a un lado. Manzanillo merece que se vea mas allá de un trienio, de cuestiones políticas o fines electorales. En este ejercicio político podemos darnos cuenta que nuestros representantes sí se pueden poner de acuerdo para perfeccionar a la administración que representan, pues es una clara muestra de unidad y colaboración política. La presidenta municipal debe entender que el buen gobierno no va de la mano con descalificaciones y enfrentamientos, pues tales prácticas propician la disrupción en el diálogo entre actores políticos y sociedad civil.

Acusaciones y descalificaciones al por mayor nunca aportarán nada a la administración actual, objetivamente hablando. Un trienio es un corto periodo para dejar una huella sustancial en la memoria de los manzanillenses. Pocos han logrado la vigencia en la política local. Casos como el de Virgilio Mendoza y el de Gabriela Benavides son fáciles de explicar, pues sus respectivas administraciones fueron aprobadas por la mayoría de los manzanillenses. Por una parte, Virgilio Mendoza ha sido alcalde en dos ocasiones, diputado federal y es, hoy en día, integrante del Cabildo, hechos que constatan que la gente sigue prefiriéndolo en las boletas electorales. Por el otro lado, Gabriela Benavides, luego de presidir la administración municipal es, actualmente, Senadora por Colima. Los resultados han hecho que ambos políticos sigan siendo opciones viables para el electorado y que prosperen en sus respectivas carreras políticas.

¿Por qué no tratar de seguir más allá de un trienio? Debería ser así. Incursionar en la política bajo el postulado de “a ver qué pasa” me parece irresponsable. Los políticos deben trazar sus actividades en relación a su intención de impactar positivamente a la sociedad, de lo contrario solo tendremos actores pasajeros e indiferentes ante lo que pueda pasar a futuro. Exigimos planeación, transparencia, resultados y coherencia política. Políticos de paso es lo que menos necesita Manzanillo. El compromiso con una carrera duradera y constante debe ser una máxima para no dejar inconclusa ninguna política pública y/o propuesta. El anhelo de más, de sobresalir. La medianía y mediocridad ante temas de tanta trascendencia, como el desarrollo de una sociedad, no debe tener cabida.

Manzanillo se merece gobernantes a la altura de las expectativas de la ciudadania, del desarrollo portuario y del inmenso potencial con el que cuenta el puerto más importante del país. ¿Cómo queremos progresar como municipio si seguimos siendo testigos de la politiquería barata? Esa llena de descalificaciones, odio y división. Me niego a creer que lo más importante que sucede en Manzanillo sea en relación a un elevador en un mercado, una tarjeta de crédito o un desfile de medio pelo.