Las niñas del caso Alcàsser

Las niñas del caso Alcàsser

4 julio, 2019 0 Yadira Villegas

“El caso afectó a la libertad de las jóvenes en general, porque el relato que los medios conforman viene a decir: ‘Cuidado, mujeres. Debéis estar en el sitio que se os han otorgado. No salgáis de vuestro espacio porque, si no, ya veis lo que pasa.’”

Opinión

El domingo mi novio y yo decidimos ver un documental en Netflix sobre un caso de secuestro sucedido en España, en 1992. Yo no sabía nada de él, había leído un poco del documental por algunas cuentas españolas en Twitter, pero no del caso; en cambio, mi novio conocía algunos detalles. Así, sin casi conocimiento, lo arrancamos a la hora de la cena. No descansamos hasta que terminamos de verlo, en la madrugada y con terrible mal cuerpo.

Hubo momentos del documental que para mí fueron complicados. Las lágrimas arrasaron mis ojos en una mezcla de tristeza, miedo e impotencia, ya no sólo por lo horripilante del caso, sino por todo lo que lo rodeó, principalmente el papel de los medios informativos en la España de esos años. Miriam, Desirrée y Antonia, fueron secuestradas en noviembre de 1992. Los desesperados padres decidieron que su mejor jugada era dirigirse a la prensa para obtener ayuda de los espectadores, sin sospechar que las cadenas televisivas iban a convertirlo en un espectáculo que terminaría atrapándolos a todos ellos.

En enero del siguiente año los cuerpos de las tres desafortunadas adolescentes fueron encontrados por dos apicultores. Y es donde todo comenzó a perder el rumbo. Los programas“De tú a tú”, presentado por Nieves Herrero, y“¿Quién sabe dónde?”, presentado por Paco Lobatón, transmiten los primeros momentos en que las familias reciben la noticia.

Y el circo comienza con acercamientos al dolor de los dolientes sin ningún pudor, entrometiéndose en lo que debió ser un momento íntimo, transformando el pequeño pueblo en un plató listo para satisfacer el morbo de los espectadores de España. No deja de asombrar también que el padre de Miriam, Fernando García, junto al criminólogo Juan Ignacio Blanco tomarán ese rumbo trazado por las televisoras para lucrarse con el caso, con teorías que al día de hoy se siguen alimentando en internet a pesar de que el caso está cerrado, pues se condenó a Miguel Ricart, que confesó haber participado en el crimen instigado por Antonio Anglés, quien sigue prófugo hasta el día de hoy.

Ante esto es que sentía una tristeza inmensa: que tanta gente haya tomado beneficio del dolor, que hayan traspasado los límites de la intimidad, disfrazando sus intereses con la apariencia de solidaridad, de una ayuda que no llega si es a través del rating. Las televisoras involucradas produjeron así la peor de las telebasuras, transformado ese caso terrible de violencia sexual en algo trivial.

El final del documental también deja bastante claro cómo estas acciones, que no dieron lugar a la reflexión, consistieron en un freno a los avances del movimiento feminista de los 80’s, pues produce un retroceso hacia el sistema patriarcal y paternalista que se ha caracterizado siempre por reprimir a las mujeres. En palabras de Carme Miquel, la que fuera profesora tutora de Miriam y Desirée: “El caso afectó a la libertad de las jóvenes en general, porque el relato que los medios conforman viene a decir: ‘Cuidado, mujeres. Debéis estar en el sitio que se os han otorgado. No salgáis de vuestro espacio porque, si no, ya veis lo que pasa.’”

En todo esto pensaba mientras mi novio y yo nos acomodábamos para dormir, entonces me compartió él sus sentimientos: rabia y miedo principalmente (a diferencia de mi tristeza). Enojo por lo sucedido con las jóvenes y con todos los casos que se mostraron al final del documental, con las leyes absurdas que existen más para proteger a los culpables de violencia machista que a las víctimas. Pero también por saber que no son un caso aislado, que a diario historias así son una realidad para muchas familias en nuestro país y que a casi 27 años del caso Alcàsser, se nos sigue diciendo a las mujeres que no debemos salir de casa, que por eso nos pasa lo que nos pasa. En ese coraje que él sentía.

Y en ese momento me pude ver a mí, en mis primeras lecturas sobre el feminismo, sobre todas esas historias que en mi burbuja jamás concebí, cuando abrí los ojos a mis propias acciones y juicios.

Si decides ver el documental por el morbo, adelante. Así fue como nosotros empezamos a verlo, especialmente por esas teorías que corren sobre el caso. Incluso en el documental las utilizan para atraparte en algunos capítulos, pero de una forma magistral te demuestra que precisamente eso es de lo que se valieron los medios televisivos, haciéndola a su vez una crítica a todas esas teorías sin fundamento que se alimentaron de las historias de personas sin escrúpulos.

El saber eso sólo hizo más triste cuando mi novio me contó las reseñas en internet sobre el final, cómo la gente clamaba, enojada, por no haber mencionado esos detalles de morbo; pero, sobre todo, por haber incluido una reflexión, a mi gusto, corta sobre feminismo. Porque al parecer hablar de sucesos reales, de mujeres violadas y/o muertas a manos de hombres normales es menos importante que las fantasías morbosas alrededor del caso.

Esa ausencia fue lo que los enfureció y no la de miles de mujeres desaparecidas cada día. Ojalá que algún día sea esa la rabia que los llene, para que todos clamemos enojados : Ni una más.