Violencia de género, un problema histórico y cultural

Violencia de género, un problema histórico y cultural

28 marzo, 2019 0 María Elena Adriana Ruiz Visfocri

Los movimientos #MeTooEscritoresMexicanos y #MeTooPeriodistasMexicanos ha puesto de manifiesto que entre los sectores con alta preparación educativa también se vive la violencia de género. La abogada y activista María Elena Adriana Ruiz Visfocri reseña en este artículo cómo la desvalorización de lo femenino es un problema histórico y cultural.

La violencia de género es un fenómeno que se ha dado a través de la historia, principalmente hacia las mujeres, por parte de sus parejas (esposos, concubinos, dueños), pero no escapan a ella niñas y adultas mayores; sin embargo hasta hace muy poco tiempo se ha visibilizado y actualmente se ha legislado para evitarla, como medida de protección hacia las mujeres.

Para entender mejor éste fenómeno, debemos conocer estas definiciones:

VIOLENCIA: Del latín violentía, es aquella conducta que se realiza de manera consciente y deliberadamente para generar daño a la víctima. Es aquello que se ejecuta con fuerza o brusquedad; o que se hace contra el gusto o la voluntad de uno mismo. La violencia busca imponer u obtener algo por la fuerza.

Existen muchas formas de violencia, es importante tener en cuenta que el concepto de violencia varía según la cultura y la época. Ejemplo, hay sociedades donde las mujeres son obligadas a casarse con el hombre que las elige o las compra, algo que para el mundo occidental, constituye una forma de violencia contra el género femenino.

GÉNERO: Del latín genus/generis, se refiere al conjunto de características que cada sociedad asigna a hombres y mujeres.

Cuando se habla de género se está remitiendo a una categoría relacional, que significa correspondencia entre cosas o relativo a ella y no a una simple clasificación de los sujetos en grupos identitarios.

Luego, VIOLENCIA DE GÉNERO, es la ejercida de un sexo hacia otro. La noción, por lo general, nombra a la violencia contra la mujer. En este sentido, también se utilizan las nociones de violencia doméstica, de pareja o machista.

Existen tres tipos claramente diferenciados de violencia de género.

a).- FÍSICA: Aquella en la que la mujer es víctima de malos tratos que dejan lesiones y huellas en su cuerpo. Son golpes, empujones, patadas, mordiscos y todos aquellos que son causados por el agresor usando sus manos u objetos.

b).- PSICOLÓGICA: Tiene lugar cuando se ataca a la mujer mediante insultos, humillaciones, desprecios o amenazas. De esta manera, la víctima es manipulada para que se sienta despreciada, indefensa e incluso culpable de las reacciones de su pareja.

Dentro de este tipo de violencia encontramos a su vez dos clases:

ECONÓMICA: Es aquella que se caracteriza porque los hombres impiden que las mujeres tengan acceso al trabajo o al dinero familiar, para que dependan de ellos.

SOCIAL: La utiliza el agresor para que su víctima se aísle de su entorno y no tenga contactos con nadie que pueda abrirle los ojos y ver la situación en la que se encuentra.

c).- SEXUAL. En esta los hombres utilizan la coacción o a la amenaza para establecer relaciones sexuales no deseadas por las mujeres.

Cabe destacar que, en muchas ocasiones, los casos de violencia familiar no son denunciados, ya que la víctima esta atemorizada por convivir con alguien violento o incluso sentir vergüenza por la situación.

La violencia de género incluiría, en su sentido más amplio, al maltrato que una mujer puede desplegar contra un hombre. La idea en cambio, no contemplaría los comportamientos violentos entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, como la violencia contra la mujer es un problema histórico y cultural, ciertas legislaciones contemplan una discriminación positiva, respecto a este género, ya que se la protege sobre el hombre.

Si bien las violaciones de los derechos humanos afectan tanto a hombres como a mujeres, su impacto varía de acuerdo con el sexo de la víctima. Los estudios sobre la materia afirman que toda agresión perpetrada contra una mujer, tiene alguna característica que permite identificarla como violencia de género.

Esto es, está directamente vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y la subordinación a lo masculino.

Mientras persista culturalmente la misogínia, deberán prevalecer las medidas afirmativas y la “discriminación positiva”, hasta que se alcance la verdadera igualdad, pues actualmente apenas se advierte la equidad de género.

Mientras que eso sucede, las mujeres debemos de practicar la sororidad entre nosotras.