La difícil relación entre AMLO y los medios

La difícil relación entre AMLO y los medios

11 marzo, 2019 0 Avelino Gómez

Lejos ya de la postura conciliadora que exhibiera en su última campaña, y que le ayudara a desmontar aquella mentira mediática de ser “un peligro para México”, Andrés Manuel no tiene reparos en subirse al ring con los medios de comunicación.

Nuevas formas de hacer gobierno, nuevas formas de informar y nueva relación entre el poder político y el periodismo. El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha caracterizado por entablar una difícil y polémica relación con los medios de comunicación. Sobre todo con aquellos que mantienen una línea crítica en su gestión.

Ambigua y, en algunos caso chabacana, la estrategia de comunicación del actual gobernante es plantarse todas las mañanas ante los reporteros de la fuente. Informa, pero también  lanza acusaciones, desestima críticas y hasta da lecciones de moralidad. Su bandera: el combate incansable contra la corrupción y  el desmantelamiento de la mafia del poder (sin evaluar que, ahora, su persona es la concentración misma del poder).

Lejos ya de la postura conciliadora que exhibiera en su última campaña, y que le ayudara a desmontar aquella mentira mediática de ser “un peligro para México”, Andrés Manuel, ya como gobernante y con una amplia aceptación popular, no tiene reparos en subirse al ring con los medios de comunicación.

Sus populares conferencias mañaneras parecen no ser dirigidas a los periodistas. Por el contrario, sus discursos matutinos van con dedicatoria a la base ciudadana y electoral que le ha brindado un respaldo irrestricto. Un sector amplio que aplaude y se enardece cuando el gobernante lanza cifras, datos y nombres de hechos, personas e instituciones que, en sus palabras, “dejaron al país enfermo de corrupción”. Tan es así, que recientemente el gobierno federal anunció que los audios las ruedas de prensa del presidente estarán disponibles a través Spotify.  Se infiere que AMLO tiene, más que partidarios, admiradores y fanáticos.

Los medios informativos no han quedado exentos de sufrir los embates y arrebatos del gobernante. Quizá este actuar se explica en parte porque  AMLO, cuando representaba la oposición y debido a sus ideas políticas, padeció campañas informativas negativas, ya fueran justificadas o no. Y ahora parece no permitir ni tolerar la crítica a su gobierno. Una postura a todos luces peligrosa en la conformación del proyecto de país que ha sabido vender. El presidente puede someterse al escrutinio público, pero no a la crítica ni a las voces que, desde los medios de comunicación, difieren de su discurso político.

Su negativa a ver posible errores o a la revisión sustentada de las desiciones de gobierno que toma, alimentan la frustración de un sector informado que no se identifica y se aleja, hasta la esquina opuesta, de la ideología con la que el presidente ha vestido a su gobierno.

Y si el periodismo es una institución, que al igual que la sociedad civil, vigila que el ejercicio del poder político no caiga en los excesos, resulta desalentador que no hay una sana, honesta y respetuosa relación en la llamada Cuarta Transformación. Alguna vez fue Televisa, otra vez fue Proceso, y recientemente el grupo Reforma es el medio que genera la desazón y el disgusto de López Obrador.

En su mañanera del 8 de marzo, se refirió así a Reforma: “Es un periódico que surge en el gobierno de Salinas, que ha procurado no tocar a Salinas, que no cuestionó el saqueo del periodo neoliberal, que simuló de que combatía la corrupción, señalando, acusando a funcionarios menores, a chivos expiatorios, que ayudó en el fraude electoral, esas son nuestras diferencias.”

Como respuesta, Reforma publicó una video que tituló “Antes los dichos, estos son los hechos”, en el que muestra sus portadas contradiciendo al mandatario.