La cultura en tiempos de la 4T

La cultura en tiempos de la 4T

8 julio, 2019 0 Hugo Sandoval

Entonces, ¿Hay o no hay dinero para la cultura? Se supone que ya no está la mafia del poder que todo se robaba, lo que se podría traducir en que debe existir un fondo que antes desaparecía por arte de magia.

Opinión

La cultura en México ha crecido, prácticamente, por voluntad propia, gracias a creadores y mecenas y no siempre con el apoyo gubernamental.

Si nos remontamos a los últimos sesenta años de nuestra historia, encontramos que durante los sexenios de Díaz Ordaz y de Echeverría las cosas no fueron tan prósperas para la creación artística o la cultura en general. Intelectuales, muralistas que dejaron obras que hoy son patrimonio cultural, músicos o cineastas, hicieron lo propio sin mucho patrocinio por parte de las autoridades, llegándose incluso a que algunos creadores, artistas e intelectuales fueran perseguidos o privados de su libertad por su pensamiento crítico.

Con la llegada de José López Portillo, las cosas empezaron a cambiar. Esto, en buena parte por la afición por la música de su primera esposa, además de que el propio mandatario era un intelectual detrás de su quehacer político, generando las bases para la generación de instituciones que arroparan la creación cultural, además de haber sido un comprador, con dinero público, de obras de arte. Sin embargo la industria cinematográfica no tuvo tanta suerte, pues el género que más auge tuvo fue el de las ficheras, donde el ejecutivo encontraría a quien fuera su segunda esposa, mismas que fue inspiración, para adultos y adolescentes de la época, para sus devaneos onanistas.

Durante el sexenio de Miguel de la Madrid, prácticamente no sucedió nada, como en todos los demás rubros.

A partir del periodo de Salinas el asunto de la cultura mejoró y fue tomando forma, más por cuestiones políticas y de representación internacional, que por otra razón. La situación se mantuvo con un crecimiento en el apoyo a la cultura y las artes, hasta la reciente gestión de Peña Nieto, con sus variables según la línea de cada administración. Sin embargo, todo fue dosificado y repartido de manera desigual, convirtiéndose cada programa o dependencia cultural, en un nicho perfecto para desviar recursos y no ser precisamente lo que produciría la aplicación de un presupuesto como el que supuestamente se gastaba.

Con la llegada de la 4T o la Austeridad Republicana (o como se llame lo que hoy estamos viviendo) todo va de mal en peor. Al presentarse el Presupuesto de Egresos de la Federación del 2019, fue evidente una importante reducción en el presupuesto para la cultura, la ciencia, la tecnología y las universidades públicas. En este último caso, fue tanta la molestia y la presión de las más importantes universidades del país, como de la sociedad en general por aminorarse el presupuesto, que el Presidente de la República corrigió lo planeado y afirmó que se había tratado solo de un error.

Pero las reducciones presupuestarias han sido para todas las áreas y, en algunos temas, también se ha tenido que modificar el “error”, lo que nos habla de una desordenada planificación de cómo se debe gastar el dinero, de una falta de conocimiento de lo que realmente importa para un correcto desarrollo, o lo que parece un gobierno improvisado que llevaría tarde que temprano a una caída del crecimiento y, en el peor de los escenarios, a una fuerte crisis.

En contraste, vemos cómo se destinan recursos millonarios para el béisbol, el deporte favorito del mandatario y así tener las condiciones propicias para “tirar la polilla”, mientras la CONADE carece de medios hasta para pagar el recibo de luz, según lo dicho por su directora Ana Gabriela Guevara. Al mismo tiempo, vemos cómo los “Servidores de la Nación” reparten dinero público en nombre del Presidente Andrés Manuel López Obrador, que evidencia una compra de votos a futuro.

Entonces, ¿Hay o no hay dinero para la cultura? Se supone que ya no está la mafia del poder que todo se robaba, lo que se podría traducir en que debe existir un fondo que antes desaparecía por arte de magia.

No falta quien piensa y dice que el escatimar recursos para la cultura, las artes y la educación tiene como objetivo no generar un espíritu crítico. O que estemos sumergidos en presiones económicas, o por la falta de empleo, nos hace más inseguros y susceptibles a que se nos imponga cualquier cosa desde el poder político. De ser así, el resultado que se obtenga ¿Justifica las acciones?