La crueldad de la nostalgia

La crueldad de la nostalgia

2 agosto, 2019 0 Yadira Villegas

“Y no, no creo que la nostalgia sea mala, por el contrario, creo que es una excelente herramienta para la reflexión si nos atrevemos a ver más allá de ella…”

A veces, como si la vida se me fuera en ello, añoro mi infancia. Todo lo que me divirtió, conmovió y marcó de alguna forma viene a mi memoria con una fuerza especial, me regocijo en ello y creo que ya nunca más existirá algo mejor que eso, que no hubo época más maravillosa que la de mi infancia: los juguetes, caricaturas, películas, juegos y hasta la sociedad era mejor. Me aseguro a mí misma con vehemencia que si las personas hubieran tenido las mismas experiencias que yo todo sería mejor, por algo somos la mejor generación, aunque los Baby Boomers digan lo contrario y nos culpen de todo lo que está mal. Después de todo, los problemas económicos, ecológicos y sociales que estamos viviendo ahora son sólo culpa de esos “viejos” y la evidencia está de mi lado para probarlo.

Encima vienen y toman todo lo que para mi generación era sagrado: las películas y caricaturas. Se atreven a rehacerlas, pero cambiando a sus personajes, agregando detalles a su historia para hacerlas “incluyentes”, ¿Qué se han creído? Era todo mejor en mi época.

Si has leído hasta aquí pensando que has encontrado quien haga eco de tus pensamientos, lamento decepcionarte, porque nada de eso es verdad. Por mucho que te esfuerces en creerlo, por mucho que la nostalgia te engañe y te haga pensar que no hubo mejor infancia que la tuya, esa mirada subjetiva no corresponde a la realidad ni va a cambiar por mucho que patalees, hagas berrinche en redes y/o digas que la culpa es de esos malditos progres que quieren quitarte el humor racista, misógino, clasista y homofóbico. Ese humor que escudas bajo el nombre de “humor negro” para no reconocer que eres un patán sin escrúpulos, porque el resto son los del problema, son ellos los sensibles que lloran por algo que evidentemente es “humor”, pero tú no eres sensible cuando lloras porque te señalan abiertamente tu machismo o porque decidieron que Ariel, la de la película de Disney que viste en tu infancia y era blanca y pelirroja, vaya a ser ahora una joven afroamericana.

Y no, no creo que la nostalgia sea mala, por el contrario, creo que es una excelente herramienta para la reflexión si nos atrevemos a ver más allá de ella, si realmente nos detenemos a pensar en qué es lo que estoy añorando o por qué me duele tanto que se retome desde otro enfoque para las nuevas generaciones. Te prometo que tu película en VHS de “La Sirenita” va a seguir en la repisa de la casa de tus papás aún cuando hagan una nueva.

Si estás pensando en decir que lo que te molesta es que cambien a un personaje blanco por ser incluyentes, en lugar de crear una princesa afroamericana para que esa chica actúe de ella, déjame preguntarte algo, ¿Crees que las personas negras sólo pueden interpretar papeles de personas negras? ¿Te has quejado alguna vez en las innumerables veces que una persona blanca interpretó a una persona de Medio Oriente o Asia? ¿No es eso racista?

Pero no te preocupes, puedes seguir prefiriendo las cosas de tu infancia y eso está bien, el problema está en que creas que todo gira alrededor de ti, de tus deseos y anhelos, que si no los cumplen entonces voy a hacer campañas para sabotearlo todo, acosar y llorar en redes exigiendo ser escuchado, pero luego te indignes porque se señala tu racismo y sexismo. Acepta lo que estás haciendo, escucha a las personas que te lo están señalando, tómalo como una oportunidad de aprender y no como un ataque. En palabras de alguien más: