Feliz, e irresponsable, día de las madres

10 mayo, 2019 0 Yadira Villegas

Opinión

Vivimos en deuda con los recursos renovables del planeta, nos haría falta casi el doble de recursos para satisfacer las necesidades que tenemos actualmente, pero seguimos queriendo traer hijos a un mundo que ya no alcanza para todos.

Los hijos son uno de los fines últimos de muchas parejas. Son la esperanza de un mundo mejor, de que haya alguien con nuestros valores y conserve parte de nuestra historia para los tiempos venideros… si es que nos esperan esos tiempos. Porque, a riesgo de parecer pesimista, los efectos de nuestro consumo irresponsable están más presentes que nunca. Ya no se trata sólo de augurios, sino de consecuencias más que palpables. 

Aun así, parece existir una falta de previsión o un optimismo sin justificación para seguir tomando la decisión de tener hijos, probablemente porque se nos ha criado con la idea de hacerlo. Ya desde niños se nos enseña que el matrimonio y, posteriormente, incrementar la familia, son uno de los pilares para la realización personal.

Pocas veces se nos cuestiona si de verdad es lo que deseamos, viene implícito en que se “debe hacer” al hacer al alcanzar cierta edad. Y probablemente en otra época era necesario para salvaguardar la especie, pero ahora el planeta está tan sobrepoblado que los recursos naturales tienen fecha de expiración y año con año la fecha de corte se reduce.

El año pasado nuestro “Día de sobrecapacidad de la Tierra” fue el 1° de agosto, convirtiéndose en la fecha más temprana desde que comenzó a contabilizarse, en las década de los setentas. Vivimos en deuda con los recursos renovables del planeta, nos haría falta casi el doble de recursos para satisfacer las necesidades que tenemos actualmente, pero seguimos queriendo traer hijos a un mundo que ya no alcanza para todos.

Claro que el consumo actual es irresponsable, y algunos pueden justificar tener hijos si se toman acciones que ayuden a frenar el desastre, pero ya estamos más allá de ello. No sólo porque los gobiernos no toman decisiones rápidas y concisas sobre el problema, sino porque como individuos lo mejor que podemos hacer no es simplemente reciclar o dejar de usar vehículos a base de gasolina, lo mejor es no tener hijos. Esto fue lo que publicó la revista científica EnvironmentalResearchLetters, en un estudio realizado por Seth Wynes y Kimberly Nicholas. En este estudio ambos científicos aseguran que no tener hijos reduce la huella de carbono en el planeta, 57 toneladas de dióxido de carbono son reducidas al año al no procrear, lo que ayuda a conservarlo.

Entonces, ¿Por qué no se habla lo suficiente de este tema? Pareciera que antes que cambiar nuestros hábitos de consumo preferimos ignorar las advertencias de los expertos. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC) y Greenpeace han advertido que de no hacer algo antes del 2030 nos enfrentaremos a una catástrofe global: la extinción total de los arrecifes de coral, diez millones de personas más expuestas a inundaciones, cada vez menos zonas aptas para el cultivo y la extinción masiva de especies animales y vegetales… Si esas predicciones no son suficientes para que alguien se plantee si traer a un ser humano más al mundo, no me imagino que puede hacerlo.

Nada. Quien está decidido a dejar descendencia muy probablemente lo hará. En un artículo del NY Times sobre la organización “Conceivable Future”, reúne los testimonios de algunas personas sobre cómo las noticias del posible desastre ecológico han influido en su decisión sobre tener hijos.

Llamó mi atención que algunos aseguraban que su deseo de procrear era tan grande, que no podía simplemente borrar la idea porque fuera malo para el medio ambiente; o que al haber tenido ya un hijo, y conocer lo que el futuro podía deparar, alentara la urgencia en tener un segundo hijo porque “Si mi hija tiene que enfrentar el fin del mundo tal como lo conocemos, quiero que tenga a su hermano junto a ella”.  La más interesante para mí fue la siguiente declaración: “sentí una disonancia bastante fuerte entre saber que la ciencia pinta todo muy mal y aún tener la esperanza de que su futuro estará bien. Ya no leo las noticias científicas porque son horribles, simplemente no me engancho con eso porque es difícil cuadrarlo con mis decisiones”.

A quienes no queremos tener hijos se nos tacha muchas veces de egoístas, pero en vista del futuro que nos espera ¿Quién realmente está siendo egoísta? Quién decide ignorar las advertencias con el fin de seguir adelante con sus deseos sin importar a quien, o a quienes, afecta. O quién realmente ha tomado el tiempo para decidir concienzudamente sobre si es lo mejor o no tener un hijo.

Y no se trata de juzgar a quienes deciden hacerlo a pesar de todo, porque nadie debería pensar que la mejor forma de proteger el futuro de la humanidad es no procreando, o tener hijos sabiendo que puede ser una decisión irresponsable, porque el cambio climático no debería ser una de las consideraciones para la planificación familiar, pero sí para crear conciencia y exigir mejores políticas medioambientales a nuestros gobiernos.

Y feliz día de las madres.

*Referencias:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-45785972

https://www.nytimes.com/es/2018/02/09/cambio-climatico-tener-hijos-dudas/

https://grist.org/briefly/groundbreaking-study-outlines-what-you-can-do-about-climate-change/