¡Encuéstame bonito!

¡Encuéstame bonito!

25 septiembre, 2019 0 Hugo Sandoval

“Se llegan a revelar resultados maquillados a modo, para mejorar la imagen del sujeto en cuestión, incluso se han llegado a divulgar posiciones ficticias en las que nuestros alcaldes o alcaldesas o el gobernador en turno, figuran entre los cinco o diez mejores gobernantes del país y, si fuera posible, del planeta.”

Opinión

La gran “invención” de los políticos y la alternancia ha sido el manipular al electorado con los resultados de encuestas hechas a la medida. Pero en realidad no han inventado el hilo negro, ya que las encuestas han existido desde hace muchos años. Lo que se ha puesto de moda es la utilización de las encuestas o muestreos como una herramienta de propaganda y el hacerlas aparecer favorables para quien las paga, haciendo efectiva la máxima de quien paga manda.

Menciono que las encuestas como herramientas electorales se han multiplicado a partir de la alternancia porque, antes de la década de los ochentas, cuando gobernaba un solo partido político, no era necesario mostrar preferencias o rechazo hacia el candidato en turno.

Hoy en día son varias las empresas que se dedican a realizar encuestas de opinión, las cuales se multiplican en tiempos cercanos a las elecciones de cualquiera de los niveles de gobierno. La metodología y la difusión de dichos procedimientos han sido encausados de manera eficiente a los adelantos tecnológicos y los muestreos se realizan cara a cara, telefónicamente o en las redes sociales, adaptando cada muestra al segmento de población que debe estar dirigida cada muestra, para satisfacer los requerimientos del cliente y lo que el elector espera saber sobre los candidatos para tomar decisiones en el momento de sufragar.

Pero estos procedimientos de investigación no solo son utilizados para momentos electorales, también los gobernantes en turno contratan empresas encuestadoras para obtener información sobre la percepción que tiene la población sobre su gestión, lo cual resulta positivo para modificar políticas o rectificar lo que se está haciendo mal.

Pero en muchos de los casos, los resultados que se publican no son los que realmente reflejan fielmente lo que los encuestados contestaron. Se llegan a revelar resultados maquillados a modo, para mejorar la imagen del sujeto en cuestión, incluso se han llegado a divulgar posiciones ficticias en las que nuestros alcaldes o alcaldesas o el gobernador en turno, figuran entre los cinco o diez mejores gobernantes del país y, si fuera posible, del planeta. Ejemplos de lo anterior los hemos padecido en nuestro estado y en últimas fechas, en nuestro municipio.

Fuente: El Heraldo de México

Un instrumento tan eficiente y útil como lo es una encuesta, ha llegado a perder mucha credibilidad por la forma en que la emplean quienes pagan por ellas y por la ganancia que significa el realizarlas por las empresas que las instrumentan. Sin embargo, existen estudios serios e imparciales que llevan a cabo algunos medios de comunicación y universidades, que no lo hacen por negocio, sino para mostrar el momento histórico que se logra con una muestra y como parte de sus responsabilidades como comunicadores y en su caso, como una de las tareas en los centros de estudio.

Por otra parte habría que tomar en cuenta que las encuestas tienen otros fines que son utilizadas por los mercadólogos, o bien por empresas que de manera directa quieren conocer qué posición tienen entre sus clientes de bienes o servicios, para mejorar la atención que brindan. No se puede satanizar una actividad por la dirección o el desvío que se le ha dado, lo que sí debe hacerse es aprender a separar los resultados de encuestas amañadas y las que son veraces y realmente expresan lo que piensa, siente o percibe la gente.