En busca de la masculinidad no tóxica

2 mayo, 2019 0 Yadira Villegas

Necesitamos más hombres que no teman afirmar que otro hombre es atractivo o necesiten especificar “no homo”, que no les importe ser atentos y delicados o dedicarse a profesiones típicamente femeninas, nadie tendría que reprimir su verdadero ser para caber en esa horrible masculinidad tóxica.

Cuando se habla de masculinidad suele hacer referencia a un hombre duro, valiente, líder, agresivo, que no expresa sus emociones, que siempre tiene la última palabra y obtiene lo que quiere sin importar el costo o de quién se trate. Es una figura glorificada en nuestra cultura popular y a la que hacemos alusión para catalogar lo que un hombre tiene que ser, porque si no se acerca a ese molde no es “suficientemente hombre” y no merece el mismo respeto que el que lo consigue. A pesar de las parodias que se hacen de este estereotipo de hombre no deja de ser un referente, principalmente en el cine y televisión; lo vemos en nuestros héroes a diario y no cuestionamos si tiene un impacto positivo o negativo en nuestra percepción, sólo lo terminamos aceptando como el ultimo pináculo de la masculinidad. Al hacer esto estamos obviando todo el apartado negativo de éste.

No debería existir una línea tan delgada entre ser el héroe de una mujer y secuestrarla (Terminator, RED, Knight & Day, Passengers), entre coquetear y acosar (los papeles de Harrison Ford en Star Wars, Indiana Jones y Blade Runner), o enseñar que el único modo de resolver las situaciones es por medio de la violencia (prácticamente cada película de acción de las últimas décadas). Porque, aunque no sea la intención de los escritores, deja lugar a la ambigüedad o a tomarse esas enseñanzas al pie de la letra, por eso es tan normal escuchar la frase “es cosa de chicos” cada vez que un niño y/o adolescente pelea con otro o se sobrepasa con una niña y/o jovencita.

Por esos y más motivos tiende a hablarse de la masculinidad como algo dañino o perjudicial y no deja de haber algo de razón, como planteé en mi artículo “Voluntaria, consciente, libre y personal”, pero no se puede hablar de un solo tipo de ella, existen muchos hombres que no entran en ese molde y que no tienen la representación que se merecen, así como se está fomentando otro tipo de protagonistas femeninos, deberíamos pedir otro estilo de masculinidades. Y afortunadamente los tenemos.

La primera vez que vi Brooklyn Nine-Nine quedé gratamente complacida de ver un modelo diferente de hombres, especialmente en el papel de Terry Crews (Sargento Jeffords) y de Andre Braugher (Capitán Holt). Jeffords es un detective musculoso cuya principal fortaleza no es esa, sino su amabilidad y el amor por su familia y amigos; mientras que el Capitán Raymond Holt es el primer afroamericano gay del departamento, pero contrario a la tradición de hacer comedia de su orientación, se le presenta como un hombre que ha seguido adelante a pesar de ser discriminado hasta llegar a la posición que desempeña y, aquí es donde viene el primer giro interesante de la trama, la broma no surge de que sea gay, sino de que nadie se dio cuenta de que lo era por culpa de sus preconcepciones. Y aun sin ser el estereotipo masculino, el resto de personajes les trata con el mismo respeto que si lo fueran, incluso más, porque lo hacen movidos por la simpatía y no por el miedo como suele suceder.

No es la única serie que da una nueva representación de la masculinidad, las series de animación Clarence, Steven Universe y El maravilloso mundo de Gumball, tienen más ejemplos de hombres que no se ajustan y que no intentan hacerlo, porque ser hombre no tiene una sola definición, mucho menos una que lleva consigo tantas connotaciones negativas. Porque esas ideas están fuertemente ligadas al machismo, que no sólo se cobra vidas femeninas, sino masculinas día a día, ya sea quienes tratan de encajar lo que los lleva a pandillas o a la guerra; o a quienes no encajan, entiéndase los hombres con características más femeninas u homosexuales, porque es un pecado grave para ellos, es una burla a la hombría y a su rol de género.

Tan sólo en México, de enero de 2013 a diciembre de 2017, al menos 381 personas lesbianas, gays, bisexuales, trans (LGBT) o percibidas como tales, fueron asesinadas, presuntamente por su orientación sexual o la identidad o expresión de género, según la organización Letra S. Y los números siguen en aumento.

Que para algunos ser masculino esté peleado con ser dulce, amable, protector (en el sentido de cuidador, como un enfermero), empático, tímido, y cualquier otra característica ligadas a las mujeres, habla mucho del problema: ser mujer es malo, porque la mujer es débil y un hombre es fuerte, pero ¿Quién decide lo que es ser débil o fuerte? Evidentemente la RAE, ya que su definición para Sexo débil dice así: “1. m. Conjunto de las mujeres. U. con intención despect. o discriminatoria.”; mientras que Sexo fuerte dice: “1. m. Conjunto de los varones. U. en sent. irón.”. Y aunque marqué sus usos, uno como discriminatorio y otro irónico, no dejan de ser definiciones que pertenecen a nuestro cotidiano.

Este tema en particular me hace pensar siempre en el ataque en redes sociales al papel de Newt Scamander de “Animales mágicos y dónde encontrarlos”, donde algunos se quejaron de que alguien así fuera protagonista, porque era tímido y más un cuidador que un atacante, porque en lugar de usar la magia para matar o destruir el peligro, el decidía hacer uso de la razón y la amabilidad. Y por la misma razón que lo atacaron es por la qué debería alabársele, porque da cabida a roles más sanos y a una representación más diversa, marca una pauta para que cada vez veamos más y más hombres que deciden tratar bien a sus semejantes, que no les importa expresar sus sentimientos sea a quien sea, porque si quieres a tus amigos, ¿Por qué sólo decirlo cuando estás borracho o de broma?

Necesitamos más hombres que no teman afirmar que otro hombre es atractivo o necesiten especificar “no homo”, que no les importe ser atentos y delicados o dedicarse a profesiones típicamente femeninas, nadie tendría que reprimir su verdadero ser para caber en esa horrible masculinidad tóxica.

Es momento de cambiar y no es trabajo fácil, pero estas nuevas masculinidades en la cultura popular son un primer paso hacia ese objetivo. Y he aquí la publicación que me incito a escribir sobre esto:

Miré de nuevo ‘El Señor de los Anillos’ el otro día y, ¿Sabes qué realmente aprecié?

Los hombres son muy dulces.

Lloran, y se besan en la frente uno al otro, y abrazan, y se llaman entre sí ‘mi amigo’ y ‘mi querido’; son respetuosos con las mujeres y fieles a sus parejas; ellos hacen bromas sin ser incomodos y sórdidos, y literalmente nada de eso los detiene de ser considerados ‘masculinos’.

Más hombres del Señor de los Anillos, por favor”.

Yo añadiría: más hombres reales y diversos, menos estereotipos nocivos para las nuevas generaciones. Más actores y directores que se atrevan a retratar otra cara para los héroes masculinos, porque ellos son los que tienen más probabilidad de llegar a todo el que esté dispuesto a encontrar un nuevo modo de expresar su propia masculinidad. [