El desastre vial en Manzanillo

El desastre vial en Manzanillo

28 junio, 2021 0 Hugo Sandoval

No sé si sea el estacionamiento más grande del mundo, pero así se veía según las tomas aéreas. Es espectacular ver a cientos, o miles, de camiones, tráileres y vehículos particulares que no pueden avanzar. Desde varios kilómetros, que van de la entrada al puerto de Manzanillo hasta quién sabe qué distancia, rumbo al municipio de Armería. Las pérdidas son millonarias, como ya se ha dicho hasta el cansancio, y ninguna autoridad se ha hecho responsable. Nadie ha dado la cara para solucionar el problema en donde están involucrados el gobierno federal, el estatal, el municipal y la Administración Portuaria Integral (API).

¿Se imaginan la cantidad de desechos que hay en este momento en esa carretera y las necesidades que están teniendo los conductores de esos autotransportes? ¿Se imagina la urgencia por avanzar, llegar a su destino, seguir con su trabajo y huir de esa trampa en la que se ha convertido la entrada a Manzanillo, el puerto más importante del Pacífico mexicano?

Del gobierno federal dependen la Aduana, la API, la Guardia Nacional (en lo que toca al resguardo o vigilancia de carreteras) y la Secretaría de Comunicaciones (que mantiene en el estado a un delegado con un nombre entre chistoso e impronunciable: Guido Mendiburo, y que no siempre soluciona los problemas que le competen). Por lo pronto se dispuso que la aduana debe trabajar las 24 horas, al igual que los transportistas y agencias aduanales. Es decir: todos a chambear. Por turnos, de corrido, o como sea, para resarcir el desaguisado que ocasiona el atasco logístico en el ingreso a la ciudad y puerto de Manzanillo.

Crédito Foto: UTCM

Del gobierno del estado no se ha sabido que haya intervenido en la solución del problema. Y el ayuntamiento, presuntamente, está apoyando con mayor vigilancia en las vialidades y algo de obra de las calles de la zona portuaria de Tapeixtles. Al menos así se acordó en las evaluaciones y en la búsqueda de una rápida solución al caos que se está viviendo. Pero el  problema no está resuelto. Estas acciones son paliativos, mientras no se realicen obras que realmente funcionen (vialidades construidas para el tráfico cada vez más abundante de camiones), y haya una coordinación con los transportistas (que siempre hacen lo que quieren y donde quieren), porque no hay una regulación ni vialidades específicas para que circulen sin interferir el paso de los habitantes de la zona o, con mayor importancia, el ingreso a la ciudad de Manzanillo. Según quienes conocen sobre este asunto, el problema no es la entrada al puerto, sino las obras en la carretera hacia el libramiento y del tramo puerto-Jalipa. Entonces la responsabilidad recae en los tres niveles de gobierno.

A muchos ciudadanos nos ha tocado ver que los carriles están obstruidos porque, el conductor de algún camión, se estacionó frente a a una tienda de conveniencia para comprar un gansito, una coca, un café, una aspirina o algo que lo mantenga despierto. O bien, para ver si le depositó el patrón algo de lana para continuar su camino. Por supuesto que se estaciona mal, interrumpiendo el tráfico, porque piensa que no va a durar mucho haciendo su compra , pero las consecuencias de dicha acción son terribles. Para evitar esto, debe haber vigilancia continua y levantarse infracciones.

Si no se corrige lo señalado como causa de embotellamiento, los atascos seguirán repitiéndose. Y probablemente sean más graves, lo que ocasionaría perdidas, no sólo a los involucrados en el comercio exterior, sino también al sector turístico, restauranteros y otros giros que necesitan proveerse de mercancías. Confiemos en que quienes tengan responsabilidad sobre esta problemática se pongan a chambear, y no sólo inventar reuniones en donde acuerda mucho y no se realiza todo.