Educación en pugna

Educación en pugna

10 abril, 2019 0 Carlos de la Peña

Opinión

¿Hacia dónde va la educación en nuestro país? Una pregunta que me parece no tiene una respuesta concreta. Sexenio tras sexenio se implementan nuevas políticas públicas que cambian, sino de fondo, gran parte de la visión nacional acerca de las instituciones educativas y sus trabajadores. La reforma impulsada por el expresidente Enrique Peña Nieto parece que tiene los días contados, pues en palabras del Diputado Mario Delgado Carrillo (líder del grupo parlamentario de Morena en la cámara de diputados) buscarán abrogarla. Que no quede “ni una coma”.

Destruir absolutamente todo lo que huela a anteriores administraciones es un error, pues en dicha reforma hay cosas perfectibles y rescatables. Lo que pretende hacer el nuevo gobierno es volver al sistema educativo que se tenía antes de la reforma educativa de EPN, debido a las protestas, plantones e inconformidades del magisterio. Parece ser que hay una disputa por el poder educativo entre el Gobierno y la CNTE. Tal inestabilidad solo hace que los intereses primigenios de los estudiantes se vean afectados por cuestiones meramente ideológicas y de un “estira y afloje”.

La imposibilidad de sesionar en el Congreso, situación que provocaron los integrantes de la CNTE, resulta alarmante. Privar al poder legislativo de llevar a cabo sus funciones no es poca cosa, pues solo da a entender que existen intereses que superan al de la voluntad popular, con voz en el congreso mediante sus representantes, elegidos democráticamente. ¿Entonces resulta que las minorías están por encima de las mayorías y que pueden tomar el congreso cuando así lo consideren necesario?

La evaluación debe de estar. El mejoramiento constante de los maestros también. No concibo una educación secuestrada al servicio de intereses propiamente económicos y mediocres. La educación mexicana en sus anteriores ediciones permitía una compra-venta de plazas al por mayor, es decir, un negocio ruin y lucrativo con la educación de los menores.

La idea de la prevención debe reinar, pues recordemos que todo va entrelazado. Un menor que recibe una buena educación que lo motive a sobresalir y no a estar en las calles aprendiendo malas mañanas es la mejor medida preventiva para acabar con los distintos males que aquejan a nuestra nación (crimen, corrupción, violencia). Ahora bien, ocurre todo lo contrario: menores se quedan sin recibir una educación de calidad, y en ocasiones, sin recibir ningún tipo de educación. 

El Estado no puede ser sumiso ante el secuestro de la educación, y mucho menos estar a merced de los pliegos petitorios de un grupo de docentes que evitan la evaluación. ¿Por qué evitar la evaluación? ¿Cuál es el problema con ser evaluado? Los niños merecen una educación con la mejor calidad posible, por lo que, por simple lógica, si un maestro no es capaz de brindársela, es necesario capacitarlo para que pueda serlo. No se trata de una evaluación punitiva, se trata de un trabajo en conjunto para que el maestro pueda superarse a sí mismo, con el objetivo de impartir mejores clases en base a un sistema educativo establecido.

Una regresión a lo más repugnante del negocio educativo en Mexico es lo menos que necesita este país. Veremos si la tan mencionada legitimidad y aprobación sirve para velar por el futuro de los niños.