Cuando todo vuelva a ser normal | Hugo Sandoval

Cuando todo vuelva a ser normal | Hugo Sandoval

21 abril, 2020 0 Hugo Sandoval

¿Será que ya no se podrá demostrar afecto con un abrazo, o con un beso? O tan siquiera estrecharse las manos para sellar un pacto

Cuando todo vuelva a ser normal. Esta frase se ha vuelto muy común y aunque la normalidad anterior al confinamiento que estamos viviendo no sea realmente algo que debemos de añorar, tiene mucho de optimismo, de esperanza, de ilusión. Lo normal se dice que es todo lo que se está situado en su medio natural, lo reglamentado, lo que es común y aceptado socialmente por todos, lo cual implica que no es una norma universal, sino algo que esta seccionado por varios niveles o formas de vida.

Cuando en tan pocos días deseamos regresar a  lo anterior, parece que olvidamos que el pasado inmediato está plagado de homicidios diarios, que además continúan sucediendo; del secuestro de las ciudades por el crimen organizado, de la delincuencia, que ahora ha visto una breve pausa en lo que tiene que ver con el robo a casas de habitación porque las casas están habitadas en su mayoría por las personas que han podido atender el llamado a quedarse en casa. 

Cuando en tan pocos días deseamos regresar a  lo anterior, parece que olvidamos que el pasado inmediato está plagado de homicidios diarios

Apenas hace algunos días estábamos inundados de diferentes formas de contaminación, hoy en día se dice que los mares, los lagos, los ríos, están más limpios con sus aguas más claras, sin la suciedad que los humanos arrojamos sin piedad. Algunas especies de animales han regresado a su hábitat que había sido incautado por nosotros, no hay tanto ruido en las ciudades, sobre todo en las que tienen mucha población, etc., etc.

Lo que estamos viviendo, con muchas excepciones, parece un lugar común en el que el futuro nos alcanza, como novelas o películas de ciencia ficción, con ciudades desiertas, centros de entretenimiento, de turismo o de diversión, completamente vacíos, actividades interrumpidas, alejamiento corporal sin besos, abrazos o un simple saludo de mano; en fin, todos los elementos que autores de fantasías futuristas han utilizado para sus obras. 

El escenario se plantea —siendo extremo— como un despertar al retomar las calles: paisajes diferentes, tal vez no tan decadentes como en una película, pero sí con otras conductas y, ojalá, con más cuidado y cariño entre nosotros y a la naturaleza.

¿Será que ya no se podrá demostrar afecto con un abrazo, o con un beso? O tan siquiera estrecharse las manos para sellar un pacto, ¿para simple y sencillamente saludar a alguien? Quizás no está lejano el día en que las nuevas generaciones conocerán el acercamiento corporal con personas con las que no se tenga intimidad, únicamente por lo que les platiquen o vean en películas hechas recientemente, pero que ya hoy, son antiguas. Los mimos y las caricias amistosas cambiarían totalmente para convertirse en algo virtual o quien sabe en qué otra forma de expresión.

Pero eso, es lo que menos importa en este momento, el escenario está lleno de incongruencias, falta de credibilidad en la población sobre lo que tiene que hacerse, de oportunismo político a falta de un proyecto opositor bien sustentado y válido, hasta de acciones imposibles de entender porque las prioridades siguen estando compuestas por los caprichos de quien lleva un traje invisible para todos.

Cualquier historia sobre lo que estamos viviendo se aleja de lo que pensábamos que sucedería dentro de muchos años, el final o control de daños es, ahora, impredecible. Parecería que está sucediendo una selección natural mientras no se aplique algo tangible para su freno. Esperemos ser testigos de lo que pase y convertir lo vivido en una anécdota sentida.