Cuando los espectaculares florecen

Cuando los espectaculares florecen

29 octubre, 2020 0 Hugo Sandoval

Muchos de los nuevos rostros que se han dejado ver en la actualidad los conocemos, no por sus obras o acciones, sino por su presencia en la misma propaganda de siempre, en los espectaculares, en las calcas de los camiones, en las portadas de las revistas, etc.

Poco antes del final del siglo pasado, cuando se acercaban los tiempos electorales se decía que las bardas florecían, que se llenaban de color. La propaganda de los candidatos se plasmaba en las bardas que circulaban los terrenos baldíos o los patios de las casas y demás edificaciones de pueblos y ciudades. Los avances tecnológicos y la transformación de la mercadotecnia hicieron que esos anuncios pobres de gráficas, con muy pocas ilustraciones y fotografías, se trasladaran a los espectaculares, a los vistosos anuncios de los camiones, las pizarras electrónicas y las pantallas gigantes fijas o móviles.

Resultan absurdas las cantidades de dinero que pagan los políticos, los partidos y, finalmente, todos los ciudadanos, para la realización e instalación de los vistosos anuncios que, en su totalidad, contienen el rostro de la candidata o candidato y que resultan irreconocibles por la cantidad de efectos y resanes que los hacen ver más jóvenes, o menos feos de lo que son. Pero lo más grave de todo esto es la contaminación que causan, tanto visualmente como por los materiales que utilizan.

Se podría pensar que esto es un asunto generacional, algo utilizado principalmente por los políticos de antes, pero la historia sigue siendo la misma. Resulta un lugar común mencionar que se necesita de sangre joven, de nuevos rostros, de políticos de nuevo cuño y de temprana edad, lo cual es muy cierto. La llegada de los jóvenes a la política y a los puestos de elección popular llenaría de nuevas ideas y de otra visión al ejercicio de gobernar, a la administración pública. Además de dejar atrás a los constantemente reciclados que, por décadas, han estado ocupando alcaldías, diputaciones, senadurías, regidurías y hasta gubernaturas. Sin embargo salta la duda, pues muchos de los nuevos rostros que se han dejado ver en la actualidad los conocemos, no por sus obras o acciones, sino por su presencia en la misma propaganda de siempre, en los espectaculares, en las calcas de los camiones, en las portadas de las revistas, etc.

Tendría que saberse si dichos anuncios representan actos de campaña anticipados y que el INE tenga que contabilizar y, en su momento, si se requiere, amonestar o sancionar al aspirante promocionado.

Mientras todo lo anterior sucede, día con día nuestro paisaje se llena de colores partidistas y de rostros que no necesariamente nos proporcionan la confianza que necesitamos tener en alguien para que nos gobierne, sin pasar por alto que gane o pierda, por ley, pasadas las elecciones se tiene que retirar todo el material publicitario. Cosa que muy pocos hacen.