Contra la violencia de género y la violencia cotidiana

Contra la violencia de género y la violencia cotidiana

3 septiembre, 2019 0 Hugo Sandoval

“Lo cierto es que el crecimiento constante de los hechos violentos contra las mujeres ha encendido y hecho reacción tanto en hombres, como en el sector femenino, quienes se quejan que históricamente, en cualquier civilización, han sido tratadas como seres humanos de segunda.”

Opinión

Hoy, lejano el 8 de marzo, día en que la mujer lo es todo, en que se da una avalancha de felicitaciones y también desacuerdos causados por quienes afirman que ese día no es para felicitar sino para rendirle homenajes a las mujeres, a quienes se les debe celebrar todos los días, el debate se da por la gran criminalidad que hay en contra de las mujeres y no sólo porque están siendo asesinadas, sino también porque siguen siendo violadas, acosadas, denigradas, subestimadas en el plano laboral y se continúan tomando decisiones que las afectan de manera grave, sin tomar en cuenta a quienes realmente dañan las políticas erróneas que permanecen desde siempre.

En primer lugar la inseguridad que viven las mujeres. Los feminicidios, en lugar de disminuir, van al alza sin que ninguna autoridad de los tres niveles de gobierno haya sido capaz de solucionar el problema; de disminuir los actos criminales y la impunidad.

Por otra parte, la lucha continua de ciertos sectores y asociaciones de mujeres que reclaman la interrupción legal del embarazo, no ha obtenido una respuesta adecuada por parte del gobierno, además de no instituir políticas públicas de información para evitar embarazos no deseados en mujeres solteras o menores de edad, ocasionando que muchas de ellas acudan con médicos, o charlatanes sin escrúpulos, que ponen en peligro su vida por malas prácticas.

No hay que dejar de lado que el aborto voluntario está tipificado como delito, por lo quien lo tome como una alternativa puede caer a la cárcel. En este tema, también está involucrado un segmento de la sociedad que, por motivos religiosos o morales, desaprueban lo que bien constituido puede salvar muchas vidas.

Otro asunto de importancia es sobre los derechos laborales de las mujeres, quienes en un gran porcentaje, en igualdad de responsabilidades que los hombres, reciben menos salario o no tienen acceso a puestos de primer nivel, lo cual es una discriminación y una injusticia que evidencia la desigualdad que en la que viven.

Hace unas semanas un grupo de mujeres indignadas por hechos recientes o en la memoria de familiares, amigos o simplemente por el solo conocimiento de lo acontecido, realizaron una marcha-protesta en la ciudad de México, acción que fue secundada por actos similares en otras ciudades del país, pero en menor escala. La protesta que se llevó a cabo en la capital mexicana, bajo el lema “No nos cuidan, nos violan” en alusión a algunos policías que cometen delitos contra las mujeres, lo efectuado en la Ciudad de México resultó muy criticado por las pintas y graffitis en monumentos históricos, que a ciencia cierta no se termina de saber si fueron hechos por personas infiltradas o por quienes conformaban la protesta en un momento de rabia.

La discusión al respecto ha estribado en si es más importante anteponer el estado físico de un edificio, de una pared o de algo considerado histórico, que la integridad de un ser humano. Lo cierto es que el crecimiento constante de los hechos violentos contra las mujeres ha encendido y hecho reacción tanto en hombres, como en el sector femenino, quienes se quejan que históricamente, en cualquier civilización, han sido tratadas como seres humanos de segunda.

El mayor porcentaje de los casos de violencia familiar tiene como mayor afectado a la esposa, la madre o la hija. Según estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el mes de junio del presente año, el estado de Colima se colocó como la entidad con más delitos denunciados con violencia familiar en el país, al contabilizarse 315 casos conocidos.

Colima presentó mil quinientos sesenta y cuatro denuncias por violencia familiar en el primer semestre de este año, lo que representa un aumento de más de trescientas denuncias en comparación con el mismo periodo de tiempo del año anterior. Además, cada día nos enteramos de continuas desapariciones de mujeres de todas las edades, sin que se sepa el paradero o el fin de muchas de ellas.

En los años recientes Colima se ha “distinguido” por ocupar los primeros lugares en homicidios, hechos delictivos de todo tipo y un clima de violencia en varias de sus ciudades, principalmente Manzanillo, Tecomán, Colima y Villa de Álvarez, sin que las autoridades hagan algo más que participar en reuniones o congresos en donde supuestamente se fijan estrategias para disminuir la violencia, y sin que hasta ahora se tengan resultados o disminuyan los asesinatos, las desapariciones, los robos a casa de habitación, los asaltos y la extorsión.

¿Tendremos que recurrir a pintar los monumentos o edificios emblemáticos de nuestras ciudades para que las autoridades se percaten que realmente estamos hastiados de lo que estamos viviendo?