A Verónica la mataron todos

A Verónica la mataron todos

6 junio, 2019 1 Yadira Villegas

Y aunque dicen que se suicidó, la verdad es que entre todos la mataron, cada vez que alguien compartía el vídeo y/o la acosaba, la estaban matando un poco. Incluso ahora que ya no está, los medios y la justicia se siguen encargando de destruirla a ella y su memoria.

Opinión

El lunes, como todos los días, revisé Twitter desde muy temprano, y una de las primeras noticias que leí fue la de una mujer española llamada Verónica. Se había suicidado, se ahorcó porque sus compañeros de trabajo, las personas que ella consideraba agradables y mejoraban su tiempo en el mismo, decidieron que estaba bien meterse con su intimidad. Les pareció bien compartir un vídeo sexual suyo que les llegó por sus grupos de WhatsApp, creyeron que era divertido apuntarla con el dedo para decirle a quienes no la conocían que ella era la protagonista, porque algunos creían que estaban en su derecho de acosarla en su puesto de trabajo.

“Si a ella no le importa”, respondían a quienes se les recriminó por sus acciones. Verónica no pudo más, cuando el vídeo grabado cinco años antes, antes de que se casara y tuviera dos hijos, llegó a manos de su cuñada que no dudó en hacerlo llegar al esposo. Ese mismo viernes, Verónica ya no podía con la presión que le llegaba del entorno familiar y laboral y tuvo que irse a su casa incluso antes de terminar su jornada. Al día siguiente, apareció muerta.

Y aunque dicen que se suicidó, la verdad es que entre todos la mataron, cada vez que alguien compartía el vídeo y/o la acosaba, la estaban matando un poco. Incluso ahora que ya no está, los medios y la justicia se siguen encargando de destruirla a ella y su memoria. Primero los medios, donde Fran Rivera, un torero que, por algún motivo que se escapa a mi entendimiento, hace las veces de experto de opinión en la televisión española, dijo sobre el caso: “Los hombres, soy un hombre y lo digo, no somos capaces de tener un vídeo así y no enseñarlo, las mujeres tienen que aprender a no grabarse”. Opinión que parece ser es compartida por sus compañeras de programa y más de uno en las redes, porque la culpa es de la mujer siempre, quien lo comparte es sólo una víctima del momento que no puede hacer nada más que darle a reenviar cuando un vídeo así llega a sus redes. Luego estos mismos son los que a la primera mención de la violencia machista dicen “no todos los hombres”, pero si lo dice un hombre como excusa para esos comportamientos misóginos y sexistas, entonces es totalmente justificable, porque como siempre la culpa es de las mujeres.

En cuanto a la justicia, no sé decir si es peor, pero poco han hecho por, al menos, honrar un poco la perdida de Verónica. Porque el jueves su exnovio, el hombre que presuntamente difundió el vídeo, se entregó a las autoridades y tras unas horas de interrogatorio fue dejado en libertad sin cargos. Y la empresa donde trabajaba y los sindicatos de la misma, han recurrido al mutismo, no se ha investigado a ninguno de los compañeros que compartieron el vídeo, tampoco a quienes la acosaron. Sus compañeros se han manifestado ya para exigir respuestas, pero la empresa parece estar esperando a los movimientos de la Policía Nacional, que a estas alturas siguen investigando, pero sin ningún sospechoso principal.

Lo verdaderamente terrible de este caso es que no es un hecho aislado, no es la primera ni será la última mujer que verá su intimidad violentada para disfrute de unos cuantos, porque mientras nos quedemos callados cuando uno de esos vídeos llegué a nosotros o nos enteremos que alguien de nuestro círculo lo vio y compartió, esto no va a parar.

Nadie tendría que ver su vida arruinada por disfrutar su sexualidad plenamente, pero para algunos (o muchos) la intimidad de una mujer es para todos, porque si una mujer se graba es por p*ta y eso me da derecho o superioridad moral para hacer trizas su vida. Es su culpa por confiar en que un hombre iba a guardarlo para sí mismo, porque los hombres, y lo dicen ellos, son seres irracionales que no pueden evitar compartirlo. Pero tampoco puedes fiarte de que no te graben en secreto y luego lo utilicen para chantajearte y, aunque así sea, es tu responsabilidad por coger fuera del matrimonio. Si es tu exmarido quien lo comparte, algo habrás hecho cuando estaban juntos y seguramente te lo mereces.

Porque para el mundo Verónica y todas las demás se suicidaron, aunque la cuerda alrededor del cuello se la pusieron todos.