¡A ver, bésense!

¡A ver, bésense!

20 junio, 2019 0 Yadira Villegas

Necesitamos un cambio de conciencia, necesitamos que el amor le gane al odio. Los que formamos parte del colectivo LGBTIQ+, no podemos hacer mucho más que seguir resistiendo, seguir luchando, porque no vamos a dar marcha atrás, no podemos permitir más muertes por falta de empatía, por la intolerancia y el odio.

Opinión

Estamos en el mes más colorido del año. Arcoíris y banderas multicolores ondean orgullosos en las calles, marchas, redes sociales… Después de todo es el mes del Orgullo, el mes dedicado para hacer consciencia sobre las luchas que ha enfrentado el colectivo LGBTIQ+ en las últimas décadas, especial mención a los disturbios de Stonewall de 1969 en Estados Unidos y la posterior marcha un año después que ocasionó replicas a lo largo de ese país y después al resto del mundo.

Junio se convirtió en el mes del orgullo en conmemoración no de un acto de violencia y opresión, sino de un levantamiento y un acto de resistencia que marcó un antes y un después en la visibilización y la lucha por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans.

A 50 años de ese levantamiento podríamos decir que hemos avanzado muchísimo en materia de los derechos del colectivo. Es más, dependiendo a quien le preguntes, ahora nosotros tenemos más libertades que los cisheteros, y hay toda una conspiración para meter lo LGBTIQ+ en todas partes, queremos “homosexualizar” a la sociedad con el apoyo del gobierno y las empresas, ¡estamos destruyendo la sociedad! Y si hay un mes del Orgullo Gay, ¿por qué no uno del orgullo heterosexual? Eso claman los que nunca han tenido miedo de expresar a quien aman, a los que no se les prohíbe casarse y/o adoptar un hijo, quienes no conocerán la cárcel sólo por ser quienes son, ellos que se ven representados en todas partes, los que están tan acostumbrados que todo este hecho para ellos, que su sexualidad no esté nunca en debate ni vendida como producto de placer para unos cuantos…

Por eso lo que sucedió en Londres, el 30 de mayo, a nada de ese mes que debería ser SU mes. Fue así: subieron al autobús nocturno dos mujeres, Melania Geymonat y su novia, Chris, probablemente felices y sintiéndose seguras, (después de todo la legislación del Reino Unido es una de las más liberales con la homosexualidad en el mundo), pero ni eso pudo evitar que cuatro hombres, al verlas besarse, comenzaran a acosarlas, exigiéndoles que se besarán para poder verlas, lanzándoles monedas y describiendo posiciones sexuales. Melania dijo que ella hacía bromas con ellos para calmar la situación, pero de un momento a otro vio a Chris siendo agredida, tres de ellos la estaban golpeando. Cuando Melania se acercó la golpearon también a ella… Eso pasó, en Londres. El alcalde de la ciudad condenó el incidente en Twitter, dijo que fue un ataque repugnante y misógino, agregó además que“los delitos de odio contra la comunidad LGBT+ no serán tolerados en Londres”.

Pero no es suficiente porque, igual que dije en mi artículo “A Verónica la mataron todos”, las mujeres sólo existimos para placer de los hombres. Incluso cuando nuestra sexualidad no está relacionada a ellos, la vuelven para su consumo. Hombres evidentemente homofóbicos se han masturbado viendo un video pornográfico de dos mujeres, fantaseado con “arreglar” a una mujer lesbiana con el poder de su pene. Y algunos han ido más allá, llevando esa fantasía a la realidad, que no se detuvieron en los golpes, sino que las violaron y mataron. Y no son enfermos como muchos se empeñan en decir, son hombres comunes y corrientes, probablemente hasta sea alguien a quien conoces.

En este momento, a estas alturas del mes, después de ver los comentarios homofóbicos en cada publicación sobre el mes del Orgullo y leer noticias sobre asesinatos y ataques a personas del colectivo, la verdad es que no encuentro nada positivo por decir. Justo ahora no veo qué podamos hacer para mejorar esta situación. Las feministas y los activistas LGBTIQ+ trabajan día a día para concientizar a la población sobre estas problemáticas, pero mientras no haya un cambio verdadero desde los Gobiernos esto no va a cambiar.

Personas en grupos religiosos, como ConFamilia, siguen esparciendo odio y mentiras, tomando estos movimientos como si fuera una lucha por privilegios, cuando los únicos que los tienen son ellos, siendo lo peor que, mientras lo hacen, los mandatarios miran para otro lado utilizando el falso argumento que dice que hay que escuchar todas las posturas. Que se debe tolerar la intolerancia, como si eso no fuera lo único que necesitan los grupos de ultraderecha para llegar a posiciones de poder.

Nosotros, los que formamos parte de estos colectivos, no podemos hacer mucho más que seguir resistiendo, seguir luchando, porque no vamos a dar marcha atrás, no podemos permitir más muertes por falta de empatía, por la intolerancia y el odio de esos a los que se les permite tener voz. Necesitamos un cambio de conciencia, necesitamos que el amor le gane al odio.